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Un simpatizante del presidente ugandés, Yoweri Museveni, con una pancarta con su retrato en Kampala, el 16 de febrero de 2016

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El presidente ugandés, Yoweri Museveni, en el poder desde hace 30 años, acude a las elecciones de este jueves como favorito, frente a una oposición dispersa pero que conserva la esperanza de poder batirlo en la segunda vuelta.

Cerca de 15 millones de electores irán a las urnas para elegir entre Museveni, de 71 años, y otros candidatos, entre los que destacan el opositor histórico Kizza Besigye y su ex primer ministro caído en desgracia, Amama Mbabazi.

El presidente opta por un quinto mandato en un país que desde su independencia en 1962 nunca ha visto una alternancia política pacífica. Más de la mitad de los electores no han conocido otro jefe de Estado que el actual.

Museveni llegó al poder en 1986 después de que la rebelión del Ejército de Resistencia Nacional (NRA por sus siglas en inglés) tomó Kampala y derrocó al dictador Milton Obote. Ya en el poder, se apoyó en el Movimiento de Resistencia Nacional (NRM) como partido para gobernar.

Pese a que a mediados de la década de 1990 el entusiasmo por Museveni comenzó a decaer en las urnas, con un 75% en 1996, un 69% en 2001 y 59% en 2006, en los comicios de 2011 obtuvo un 68%, aunque muchos candidatos de oposición denunciaron fraude.

La oposición ha expresado sus temores de que la policía cometa excesos. El lunes, Besigye fue arrestado mientras hacía campaña en Kampala y en la represión contra sus seguidores murió una persona. El Gobierno, por su parte, acusa a sus adversarios de haber creado milicias armadas.

Besigye, a la cabeza del Foro Democrático por el Cambio (FDC), había dicho que ya no iba a volver a presentarse tras ser derrotado en 2001, 2006 y 2011. Incluso afirmó que en Uganda es imposible celebrar unas elecciones libres y justas.

Pero la posibilidad de ser presidente volvió a tentar a Besigye, médico personal de Museveni cuando era guerrillero y que durante la década de 1990 fue varias veces ministro. En las ciudades su popularidad es palpable, pero sus recursos para hacer campaña son modestos.

Mbabazi también tuvo vínculos con el presidente en el pasado. Fue su primer ministro entre 2011 y 2014 pero cayó en desgracia.

Pese a las negociaciones para acudir con un solo candidato a los comicios, la oposición no logró un acuerdo, aunque no pierde las esperanzas de que Museveni tenga que concurrir a una segunda vuelta.

Según los sondeos, estas expectativas son inciertas, ya que el presidente cuenta con un 51% de las preferencias en las encuestas.

El NRM gobernante cuenta con una base de apoyo popular y con grandes recursos para las campañas, sobre todo comparado con el presupuesto de la oposición.

"El monto de los gastos del partido en el poder es insensato", destacó Henry Muguzi, miembro de una asociación que supervisa el costo de las campañas. "En Uganda, las elecciones más que estar trucadas, están compradas", afirmó.

Uganda, con una economía esencialmente agrícola, logró controlar la inflación y en la década de 1990 registró un crecimiento promedio de 7%, que después se desaceleró a 4,8% en 2014, según datos del Banco Mundial.

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AFP