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El presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, el 10 de julio de 2015 durante una reunión con su homólogo ruso, Vladimir Putin (fuera de la imagen), en Ufá, Rusia

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El presidente Islam Karimov, que dirige Uzbekistán con mano dura desde hace más de un cuarto de siglo, está "en estado crítico" a raíz de una hemorragia cerebral, mientras reina la incertidumbre sobre su eventual sucesión.

"Queridos compatriotas, con el corazón en un puño os informamos que el estado de salud de nuestro presidente se ha degradado claramente y que, según los médicos, se encuentra en estado crítico", explicaron este viernes las autoridades mediante un comunicado de prensa aparecido en los periódicos.

El Gobierno había informado de que llevaba hospitalizado desde el fin de semana y su hija menor, Lola Karimova Tilliaieva, precisó que su padre, de 78 años, había padecido una hemorragia cerebral.

Por su parte, el primer ministro turco, Binali Yildirim, afirmó este viernes que el Karimov, cuyo país es un aliado cercano de Ankara, había fallecido, pero la muerte del líder no ha sido confirmada oficialmente por el Gobierno uzbeko.

"El presidente uzbeko Islam Karimov ha muerto. Que Alá le permita descansar en paz", declaró Yildirim durante una reunión ministerial, retransmitida en directo por televisión. "Como la República turca, compartimos el dolor del pueblo uzbeko", agregó.

Nacido el 30 de enero de 1938, el presidente uzbeko escaló todos los puestos del aparato del Partido Comunista en la época de la URSS hasta ponerse al frente de la república soviética de Uzbekistán.

Tras la independencia del país, en 1991, consiguió mantenerse en el poder y dedicó sus fuerzas a eliminar a sus oponentes.

"Todo el Estado era Islam Karimov, Islam Karimov fue el Estado durante más de un cuarto de siglo, con mano dura", explicó a AFP Steve Swerdlow, analista para la oenegé Human Right Watch.

Numerosas organizaciones acusan a Karimov, reelegido en 2015, de haber trucado las ocasiones en repetidas ocasiones, haber detenido a cientos de opositores de forma arbitraria y de apoyar el uso de la tortura en las prisiones.

A pesar de los rumores frecuentes sobre la supuesta fragilidad del estado de su estado de salud, Islam Karimov no ha nombrado ningún sucesor.

Su hija mayor, quien fuera su favorita en otro tiempo, cayó en desgracia tras haber comparado a su padre con Stalin. Desde entonces, está en arresto domiciliario.

"Incluso si existe un plan de sucesión, ¿los pretendientes lo seguirán? Puesto que esta situación no tiene precedente Uzbekistán en los 25 años que han pasado desde su independencia, nadie sabe si la gente seguirá las normas una vez que el árbitro haya ido", declaró Scott Radnitz, especialista del país de la Universidad de Washington.

Según la Constitución, el presidente del Senado debe asumir el poder de forma interina si el presidente no puede gobernar, aunque los expertos lo consideran como un simple brazo ejecutor.

Los pretendientes más creíbles para la sucesión de Islam Karimov son su primer ministro, Chavkat Mirzioiev, y el vice primer ministro Roustam Azimov. Ambos están considerados como rivales.

Otros candidatos al trono podrían ser el poderoso jefe de la seguridad, Roustam Inoyatov, de 72 años, considerado como uno de los responsables de la muerte de entre 300 y 500 manifestantes durante una protesta en Andiján (este) en 2005, un baño de sangre que le costó a Karimov el veto de la comunidad internacional.

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AFP