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Una mujer de Guinea, que reside en Costa de Marfil, muestra la foto del actual presidente guineano, Alpha Condé, fuera de un centro de votación en la comuna Koumassi de Abiyán, el 11 de octubre de 2015, en Costa de Marfil.

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El presidente saliente de Guinea, Alpha Condé, obtuvo la mayoría absoluta en la primera vuelta de las presidenciales, una reelección contestada por la oposición, cuyo líder llamó este sábado a salir a las calles "en el momento oportuno".

La calma reinaba por el momento en la capital guineana, donde la violencia política aparece con frecuencia cuando se proclaman resultados electorales.

Los llamamientos de la oposición no parecían calar en la población. Con el 90% de los votos escrutados, con una participación del 68%, Condé obtendría cerca del 92% de los votos (2,2 millones), lo que le da la mayoría absoluta sin necesidad de segunda vuelta.

El jefe de la oposición, Cellou Dalein Diallo, obtuvo poco más de un millón de votos, pero criticó inmediatamente lo que calificó de "farsa" electoral.

"No podemos reconocer una victoria en estos términos", dijo Diallo, que dejó claramente atrás a los seis otros candidatos en liza.

"No voy a recurrir ante el Tribunal Constitucional. En el momento oportuno invitaré a los demás candidatos y a todos los ciudadanos que son las verdaderas víctimas de ese golpe electoral a organizar, dentro del marco de la ley, manifestaciones pacíficas" dijo Diallo en una declaración ante la prensa.

El lema de Condé durante la tensa campaña electoral era "un golpe KO", aludiendo así al objetivo de lograr una reelección incontestable en la primera vuelta.

Pero sus adversarios consideran que un resultado tan abrumador solo podía conseguirse al precio de un fraude masivo, teniendo en cuenta que hace cinco años ganó por muy poco margen a Diallo.

Condé fue también en su momento opositor contra los regímenes autoritarios o dictatoriales que dominaron durante años esta excolonia francesa de África Occidental, y se convirtió en 2010 en el primer presidente democrático del país.

Para mantenerse en la silla presidencial Condé presentó como balance una reforma del ejército y la justicia, la construcción de una presa hidroeléctrica en Kaléta y métodos transparentes para conceder contratos de explotación de los ricos recursos minerales del país (bauxita, hierro...).

Sus detractores le reprochan en particular el fracaso en la lucha contra la epidemia del Ébola, que se declaró en diciembre de 2013. Dos nuevos casos fueron registrados esta semana, mientras que los países vecinos oficialmente no declararon ninguno. Los opositores también lo acusan de atizar las tensiones étnicas.

"El 'golpe KO' se convirtió en realidad. No debe sorprender a nadie. La verdad es que los guineanos están agradecidos" se congratuló el sábado Mory Bakayoko, un técnico informático partidario del presidente.

AFP