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El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in (d), se reúne con el presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, Paul Ryan (i), el 29 de junio de 2017 en el Capitolio, en Washington

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El nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in, intentaba este jueves conseguir apoyo de líderes de Estados Unidos a su política de compromiso con Corea del Norte, después de que el gobierno de Donald Trump anunciara que aumentará la presión sobre Pyongyang por su programa nuclear.

En su primer viaje al extranjero desde su victoria abrumadora en las elecciones de este mes, Moon se reunió con líderes del Congreso antes de una cena con su homólogo Donald Trump.

El gobierno estadounidense ha estado tratando de aislar al régimen de Corea del Norte después que éste llevara a cabo una serie de pruebas de misiles, e intentado convencer a China -el principal aliado diplomático de Pyongyang- de que ayude a que el líder norcoreano, Kim Jong-un, desista de sus planes.

Pero hablando en su vuelo hacia Estados Unidos el miércoles, Moon dijo que Seúl y Washington deben ofrecer concesiones a Pyongyang, si cumple con sus demandas, según varios informes provenientes de Corea del Sur.

"Sin gratificar a Corea del Norte por sus malas acciones, Corea del Sur y Estados Unidos deben preguntarse qué conceder al Norte a cambio de una congelación de su programa nuclear", dijo.

"Un congelamiento nuclear es una puerta al diálogo y la salida del diálogo es un completo desmantelamiento nuclear", añadió.

Moon también se reunió el jueves con los líderes republicano y demócrata en la Cámara de Representantes, Paul Ryan y Nancy Pelosi, respectivamente, en una sala del Capitolio.

"Compartimos preocupaciones tales como las amenazas a nuestros dos países de parte de Corea del Norte", dijo Ryan a Moon.

El presidente surcoreano respondió diciendo que cuando se trata de cuestiones humanitarias, "debemos cruzar las fronteras y las líneas e intentar unirnos".

Moon se reunió igualmente con el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell; el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, John McCain; y su par del Comité de Relaciones Exteriores, Bob Corker.

Washington, garante de la seguridad de Corea del Sur, tiene más de 28.000 soldados estacionados en ese país para protegerlo de su vecino, que en los últimos meses ha intensificado sus pruebas de misiles balísticos con el fin de dotarse de armas nucleares que puedan alcanzar Corea del Sur, Japón e incluso zonas de Estados Unidos.

Trump ha estado presionando en favor de sanciones más severas contra Pyongyang con el fin de frenar sus ambiciones nucleares y dijo que su país no descarta una acción militar.

Washington y Seúl "comparten exactamente el mismo objetivo, que es el desmantelamiento completo de los programas de misiles y nucleares de Corea del Norte", proclamó a su vez un alto funcionario norteamericano.

"No vemos ninguna evidencia de que ellos (Corea del Norte) estén tratando de reducir la amenaza de armas nucleares o la tecnología de misiles balísticos", dijo.

También se espera que de la agenda es un controvertido sistema de defensa de misiles.

AFP