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Un hombre recibe con una bandera de Cuba en La Habana el crucero que zarpó desde Miami Adonia, el 2 de mayo de 2016

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Después de más de medio siglo, La Habana volvió a recibir a un crucero de Estados Unidos que desembarcó con emocionados pasajeros, incluido un pequeño grupo de cubanos que lloró al regresar al país de donde fueron sacados siendo niños tras el triunfo de la revolución.

Con 700 pasajeros a bordo, el barco Adonia de Fathom, filial de la empresa estadounidense Carnival, atracó este lunes en el puerto de La Habana hacia las 14H30 GMT, tras haber partido de Miami la tarde del domingo.

"Estoy llorando desde que amaneció. No puedo creer que estoy aquí", dijo María Eugenia Peña con los ojos un poco inflamados.

Esta abogada de 47 años nació en Miami. Sus padres y hermanos salieron de Cuba poco después de la revolución que encabezaron los hermanos Fidel y Raúl Castro.

"He tenido muchas ansias de ver la tierra donde nacieron mis padres, donde nacieron mis primos que nunca he conocido", señaló a la AFP poco después de desembarcar.

El viaje de este primer crucero que cubre la ruta entre Estados Unidos y Cuba, interrumpida desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, añade un nuevo símbolo a la reconciliación política entre los otrora enemigos de la Guerra Fría.

El sonido de la bocina arrancó gritos de entusiasmo entre los cubanos y decenas de turistas extranjeros que siguieron desde el Malecón la lenta entrada del crucero, en este día feriado y soleado en Cuba.

Vicky Rey, una cubana de 54 años, tenía cinco años cuando sus padres la sacaron de Cuba. De a poco su familia fue migrando y ya no tiene parientes en la isla. Incluso a veces le cuesta hilar algunas frases en español.

Casi se "me salió el corazón. Fue muy emocionante, cuando entramos y vimos el Malecón... tanta historia que me recuerdo mi mamá me contaba", señaló Rey, vicepresidenta de los servicios a huéspedes de Carnival.

Aun cuando se mantiene en vigor el embargo comercial estadounidense sobre la isla impuesto en 1962, los dos países restablecieron relaciones diplomáticas en 2015.

De su lado, el gobierno de Barack Obama, que ha pedido en vano el fin del embargo al Congreso de mayoría opositora, ha flexibilizado algunas de las restricciones económicas y acordado con La Habana la reanudación de los vuelos comerciales, del correo postal y de los cruceros.

- "¡Traidor!" -

A causa del embargo, los estadounidenses no pueden hacer turismo libremente en la isla comunista, pero pueden visitarla con fines culturales, académicos, deportivos o religiosos.

"Visitar Cuba es realizar un sueño. La emoción me supera", declaró la estadounidense Diana Liotta, que, al igual que la mayoría de sus compatriotas, descendió del barco agitando banderitas de los dos países.

Entre las personas agolpadas en el Malecón para ver el ingreso del Adonia, había un hombre de unos 40 años envuelto en la bandera de Estados Unidos que fue insultado mientras hablaba con la prensa.

Bajo gritos de "¡Traidor!", el hombre, que discutía en voz alta con quienes lo atacaban, fue retirado del lugar por la policía bajo una salva de aplausos, observó un equipo de la AFP.

De hecho, la presencia de efectivos de la policía superaba este lunes a la que se despliega habitualmente ante el arribo de un crucero.

La partida del primer crucero en esta nueva era de relaciones estuvo cerca de naufragar por cuenta de las prohibiciones que regían desde hace décadas para los viajes marítimos de los cubanos.

A raíz de ello, Carnival se negó en principio a aceptar reservaciones de cubanos-estadounidenses, una discriminación que le valió duras críticas. Luego llegó a condicionar la salida de sus barcos a la autorización del gobierno comunista para que permitiera el ingreso a la isla de cubanos por mar.

La semana pasada, el gobierno de Raúl Castro terminó por levantar las restricciones para los viajes marítimos de los cubanos desde y hacia Estados Unidos, y que habían sido impuestas desde la Guerra Fría para evitar el desembarco de anticastristas.

De ahí que en este primer viaje el Adonia transportó apenas una veintena de cubano-estadounidenses, la mayoría representantes de Carnival.

Antes de embarcarse rumbo a La Habana, Isabel Buznego, nacida en Cuba hace 61 años, comentó a la prensa que su papá murió sin poder viajar a la isla.

"Vengo en su nombre, por eso tengo tantos sentimientos encontrados, pero estoy sobre todo feliz", dijo Buznego.

Ella y su esposo salieron de niños de la isla hace más de medio siglo y retornan por primera vez.

Carnival, cuyos camarotes se reservan por entre 1.800 y 7.000 dólares, viajará dos veces al mes en cruceros de una semana con el propósito de promover el intercambio cultural entre los dos países.

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AFP