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El primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, en un mitin electoral como candidato presidencial, en Belgrado el 24 de marzo de 2017

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Los serbios votaban este domingo para elegir a un nuevo presidente en unos comicios en los que el actual primer ministro, Aleksandar Vucic, pretende asentar su poder, en medio de acusaciones de la oposición de que se está gestando una transición hacia un régimen autoritario.

Cerca de 6,7 millones de serbios están llamados a las urnas, que abrieron a las 07H00 (05H00 GMT) y cerrarán a las 20H00 (18H00 GMT). Se esperan los primeros resultados antes de medianoche.

El primer ministro se perfila como favorito ante la división de la oposición, que concurre con 10 candidatos, entre ellos el antiguo Defensor del Ciudadano Sasa Jankovic, del Partido Democrático (centro-izquierda), el exministro de Relaciones Exteriores, Vuk Jeremic, y el ultranacionalista Vojislav Seselj.

El puesto de presidente se ha limitado a un rol ceremonial en los últimos tiempos, pero los expertos han advertido de que si el sillón presidencial es ocupado por Vucic, el cargo adquiriría un cariz mucho más político.

Al igual que durante las legislativas de 2016, ganadas por su formación, el Partido Progresista Serbio (SNS, centro derecha), Vucic presenta estos comicios como un "referéndum por el futuro", apelando al "yo o el caos" en un contexto de avivadas tensiones en los Balcanes.

Esta dramatización de las elecciones está ilustrada en un vídeo de campaña de Vucic: a falta de un liderazgo claramente identificado en la cabina del piloto, un avión choca contra la inscripción "Serbia 2017".

Vucic ha cosechado importantes éxitos económicos desde que se convirtió en primer ministro en 2014 y el año pasado el país cerró las cuentas con un crecimiento de 2,8%. Sin embargo, con estas cifras conviven datos como los del desempleo, que alcanza a un 15% de la población, en un país donde el promedio de los trabajadores recibe de salario unos 330 euros (355 dólares).

- Dominación mediática -

La oposición considera que estos comicios son un referéndum sobre Vucic, a quien acusan de intentar reformar el sistema político para acaparar más atribuciones.

El candidato ultranacionalista Seselj argumentó que "todo el poder no debe ser concentrado por un sólo hombre, Aleksandar Vucic".

Algunos votantes se expresaron en el mismo sentido.

"No se puede negar que Vucic trabaja mucho, es un amigo tanto de Occidente como de Rusia. Pero no quieren que todo el poder vuelva a estar en manos de un solo hombre", dijo Mihajlo, un taxista de 59 años.

Para Katarina Markovic, una abogada jubilada de 73 años, es importante apoyar a Vucic, cuyas reformas "han dado resultado". Los progresos hechos por el gobierno de Vucic "no están mal. Debería continuar rápidamente en la misma dirección", afirmó.

Tanto la oposición como grupos que efectúan un monitoreo de los medios de comunicación han advertido sobre la omnipresencia de Vucic durante la campaña.

En la semana antes de las elecciones, los canales nacionales dedicaron un 51% de las emisiones a Vucic, que sumó más horas que todos los otros candidatos juntos, según los análisis de la consultora Kliping publicados por el diario Danas.

Este porcentaje sube a 67% si se suman sus apariciones como primer ministro.

El analista político, Boban Stojanovic, se pregunta si en este ambiente las elecciones son realmente libres y justas. "No estoy tan seguro. Una dominación mediática de este grado es suficiente como para que nos preguntemos si las elecciones son justas", explicó a la AFP Stojanovic.

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