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(Izq-dch): Los ministros suecos de Infraestructuras, Tomas Eneroth; Migración, Helene Fritzon, Defensa, Peter Hultqvist, el primer ministro, Stefan Lofven; la ministra de Seguridad Social, Annika Strandhall, y el de Interior, Morgan Johansson

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El primer ministro sueco, Stefan Löfven, sacrificó este jueves a dos miembros de su gabinete para salvar su gobierno en minoría, debilitado por un escándalo de fuga al extranjero de datos sensibles.

Sin embargo Löfven no anunció un adelanto de las elecciones legislativas, como esperaban muchos comentaristas políticos, y confirmó su intención de permanecer en el cargo hasta el final de su mandato (2014-2018).

"No tengo intención de arrastrar a Suecia a una crisis política", advirtió en una rueda de prensa en Estocolmo.

"Evalué varias alternativas y elegí la mejor para el país", que "enfrenta desafíos extraordinarios", añadió, citando las tensiones de seguridad en la región báltica, el Brexit y las reformas sociales y económicas que inició su ejecutivo.

El origen de este caso, desvelado por la prensa hace solo unas semanas, fue la decisión de la Agencia Pública de Transportes sueca de confiar el registro de permisos de conducir a la multinacional IBM.

La compañía recurrió luego a subcontratas en República Checa y Rumanía, lo que entrañaba el riesgo de darles acceso a informaciones delicadas o secretas aunque sus técnicos no habían recibido autorización especial.

Ante las protestas de la oposición de centro y de derecha, que amenazaba con hacer rodar cabezas en un proceso excepcional en el Parlamento, el primer ministro decidió tomar la iniciativa.

La primera víctima es el ministro de Interior, Anders Ygeman, uno de los pesos pesados del gabinete de centro-izquierda, que deja el cargo "a petición suya", declaró Löfven.

Según la prensa nacional, Ygeman, de 47 años, no informó a tiempo al jefe de Gobierno de la existencia de la fuga de datos.

También dimitió Anna Johansson, la ministra encargada de la Agencia Pública de Transportes.

En cambio, el ministro de Defensa, Peter Hultqvist, permanecerá en su puesto, a pesar de estar también en el punto de mira de la oposición, que el miércoles había lanzado un procedimiento de moción de censura contra esos tres ministros.

Pero la decisión del primer ministro no cambió los planes de la oposición de hacer que el Riskdag, el Parlamento monocameral sueco, vote la destitución del ministro de Defensa.

Este procedimiento, que necesita la convocatoria excepcional de los parlamentarios, podría llevar varias semanas.

"Ya no hay confianza en el ministro de Defensa. El primer ministro no asume sus responsabilidades y por eso vamos a pedirle que rinda cuentas ante el Parlamento", justificó la jefa del grupo democristiano, Ebba Busch Thor, en Twitter.

Los Demócratas de Suecia (extrema derecha), tercera fuerza política, prevé apoyar la moción de censura, que obtendría una mayoría de votos.

Sigue siendo muy difícil conocer con exactitud la naturaleza y el volumen de las fugas en cuestión.

Según la prensa sueca podrían haberse comprometido la identidad de agentes de los servicios de inteligencia y de otras personas que gozan de direcciones e identidades secretas.

El ejército indicó que entre los documentos filtrados podrían figurar informaciones sobre personal militar, vehículos y planes de defensa y emergencia, algo que la agencia desmiente.

También estarían implicados documentos sensibles sobre puertos, puentes, la red de ferrocarril y las carreteras.

La directora general de la agencia, Maria Ågren, había dejado sus funciones en enero y después recibió una multa de 70.000 coronas (7.300 euros).

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AFP