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El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu (c), se reúne con la prensa extranjera el 9 de diciembre de 2015 en Estambul

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El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, acusó este miércoles a Rusia de llevar a cabo una "limpieza étnica" en Siria y reforzar a los yihadistas del grupo Estado Islámico.

"Rusia está intentando llevar a cabo una limpieza étnica en [la región norteña de] Latakia para expulsar a todas las poblaciones árabes sunitas y turcomanas que no tienen buenas relaciones con el régimen" sirio, dijo Davutoglu a un grupo de periodistas extranjeros en Estambul.

El dirigente aseguró además que los bombardeos rusos contra opositores moderados están "reforzando" al grupo EI.

Ankara ha acusado varias veces a los rusos, que desde finales de septiembre intervienen militarmente en Siria, de atacar sobre todo a grupos opositores moderados para mantener en vida el régimen de Bashar Al Asad.

Los rusos, segun Davutoglu, "quieren limpiar étnicamente esa zona para garantizar la protección de las bases del régimen (sirio) y rusas en Latakia y Tartús", en la costa mediterránea.

En esa parte de Siria, bastión de los alauitas, una rama del islam chiita a la que pertenecen el presidente Asad y su clan, "no quieren ver ningún árabe sunita o turcomano", dijo el jefe de Gobierno turco. "Ése es su objetivo", apostilló.

Turquía y Rusia atraviesan una grave crisis diplomática, desde que Ankara derribó el 24 de noviembre cerca de la frontera siria un caza ruso, que, según dijo, violó su espacio aéreo. Moscú niega dicha versión y ha adoptado una serie de represalias contra Turquía, que afectan principalmente los sectores del turismo, la energía, la construcción y la agricultura. Desde entoncesm no han dejado de llover acusaciones de un lado y otro.

Según Davutoglu este miércoles, el combate de los rusos en Siria "no es contra el Estado Islámico". "Están bombardeando Azaz (al noroeste de Alepo) para debilitar a la oposición, que a su vez está luchando contra el Estado Islámico. En otros términos, (los rusos) están reforzando al Estado Islámico", insistió Davutoglu.

Por otro lado, queriendo mostrarse también conciliador, el propio Davutoglu dijo que su país está dispuesto a "trabajar con Rusia para evitar en el futuro la repetición de incidentes similares" al del avión derribado.

Por otra parte, Turquía pidió este miércoles a sus ciudadanos que estén en Irak a salir del territorio, salvo de algunas provincias de la región kurda, argumentando riesgos de seguridad, en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores. "El nivel de nuestra advertencia a los viajeros se amplía a todas las provincias [iraquíes], excepto [las de] Dahuk, Erbil y Solimania", situadas en la región kurda del norte del país, indicó el Ministerio.

"Recomendamos seriamente a aquellos cuya estancia no es necesaria que abandonen esas provincias cuanto antes", añadió.

Las autoridades de Turquía alegan que ha aumentado el número de amenazas contra empresas turcas y las declaraciones que alientan "la violencia, el terror y los secuestros".

Las relaciones entre Ankara y Bagdad son tensas desde que Turquía desplegó a varios centenares de soldados y tanques en Bashiqa, en la región iraquí de Mosul (norte) para, según ella, entrenar a tropas iraquíes para luchar contra el Estado Islámico.

El presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, se encontraba este miércoles en Turquía, donde iba a reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el primer ministro, Ahmet Davutoglu.

AFP