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Un sirio revisa los daños tras un bombardeo aéreo atribuido a las fuerzas del régimen en la ciudad de Duma, controlada por los rebeldes, el 1 de noviembre de 2015

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El régimen de Damasco sospecha que sus adversarios quieren derrocarlo en las urnas, previendo otorgar el derecho de voto a millones de sirios en el extranjero, una medida anunciada tras la reunión internacional de Viena de la semana pasada.

El artículo 7 del comunicado, firmado por los 17 países que se reunieron el viernes en Viena para intentar encontrar una salida política al conflicto armado en Siria, irrita a los partidarios del presidente Bashar Al Asad. Dicho artículo prevé que se realicen elecciones "bajo supervisión de Naciones Unidas". Estos comicios deberán "cumplir con las normas internacionales más exigentes en materia de transparencia y fiabilidad, ser libres y equitativos y (llevarse a cabo) con todos los sirios, incluyendo a los de la diáspora".

Este último punto preocupa a Damasco, que, no obstante, no puede atacar abiertamente esta medida, dado que sus aliados ruso, chino e iraní firmaron el comunicado.

De votar, la gran mayoría de los sirios que vive en el exterior podría hacer perder las elecciones al régimen de Asad, que controla el poder desde hace medio siglo, según varios expertos. En efecto, entre 10 y 12 millones de sirios viven en zonas controladas por el régimen, pero otros tantos viven en las zonas controladas por la oposición y en el extranjero, estima el geógrafo Fabrice Balanche, especialista de Siria en el Washington Institute.

"Los países hostiles a Siria habían prohibido a los sirios votar en las embajadas cuando se llevaron a cabo las elecciones presidenciales de 2014 y ahora piden con ahínco que voten los sirios refugiados o que viven en el exterior. Esto suscita muchas interrogantes sobre las intenciones de dichos países", declaró a la AFP el director del periódico Al Watan, cercano al gobierno, Waddah Abed Rabbo.

Las elecciones presidenciales de 2014 se realizaron únicamente en los territorios controlados por el régimen de Asad y en embajadas de países amigos. Asad resultó reelegido por un tercer mandato de siete años con el 88,7% de los votos. La oposición y las potencias occidentales calificaron este resultado de "parodia de democracia".

- "Injerencia extranjera" -

Tras la reunión de Viena, unos diplomáticos estadounidenses dijeron a la AFP bajo anonimato que haber incluido a la diáspora en el comunicado constituía "una victoria en su campaña para excluir a Asad".

Para Al Watan, "el proceso de Viena parece un calco de las posiciones de Damasco y Moscú, ya que varias cláusulas afirman el derecho y la libertad de los sirios para determinar su destino sin injerencia exterior. No obstante, el comunicado también incluye muchas injerencias exteriores, en particular sobre 'la designación' de opositores financiados por Occidente" para formar parte de un gobierno transitorio, agrega el periódico.

El comunicado prevé efectivamente, entre otras cosas, que el proceso "debe desembocar en una gobernanza creíble y (...) no confesional".

Sin embargo, según Al Watan, "la injerencia extranjera no se limitará a elegir a opositores (para que participen en el gobierno transitorio), sino también a autorizar a refugiados sirios a participar en el proceso político, en momentos en que sufren todo tipo de chantajes, material, moral y hasta administrativo, algo que aprovecharán los enemigos de Siria para ganar votos e inmiscuirse de manera indirecta en el diseño del futuro del país".

Para Balanche, "si se organizan verdaderas elecciones incluyendo a la diáspora, el régimen será derrotado por un candidato de los Hermanos Musulmanes, o apoyado por estos últimos, que son los únicos que cuentan con un aparato capaz de movilizar a los sunitas y a la diáspora. Con dinero de Catar y apoyo turco, podrían obtener el voto de los refugiados", agregó. "Dudo que rusos e iraníes acepten este proceso", afirmó.

AFP