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Unos combatientes opositores rezan y descansan en un edificio en el barrio industrial de Ramouse, al sur de Alepo, el 2 de agosto de 2016, mientras intentan romper el bloque de las fuerzas del régimen sirio sobre la ciudad

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Las fuerzas del régimen sirio, con el apoyo de masivos bombardeos rusos, retomaron el control de varias colinas y localidades rebeldes en la periferia del sudoeste de Alepo, la segunda ciudad de Siria, frenando los avances de la ofensiva insurgente.

Al mismo tiempo, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OIAC) mostró su "preocupación" por las informaciones según las cuales se habría empleado cloro en un bombardeo cerca de esta ciudad, que de ser completamente recuperada por el poder, podría suponer un punto de inflexión en la guerra.

El ministerio ruso de Defensa, por su parte, afirmó el miércoles que siete personas murieron en Alepo en un ataque de los rebeldes sirios con municiones cargadas de "agentes tóxicos".

El domingo, los grupos rebeldes y sus aliados yihadistas habían lanzado una ofensiva para intentar romper el cerco impuesto a los barrios insurgentes por el régimen, en el este de la ciudad.

Pero las fuerzas gubernamentales pusieron a su vez en marcha un violento contraataque y, con ayuda de la aviación rusa, reconquistaron varias posiciones en manos de los rebeldes.

El martes por la noche, los combatientes del régimen ya se habían apoderado de dos colinas y de dos pequeños pueblos en la periferia sudoeste de Alepo, indicó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

El miércoles, el diario Al Watan, cercano al poder, informó de que las fuerzas del gobierno "avanzaban de nuevo hacia el sur y el sudoeste de Alepo tras los importantes golpes asestados" a los grupos rebeldes.

Alepo se encuentra dividida desde 2012 entre los barrios al oeste, controlados por el gobierno, y los del este, en manos de los rebeldes, totalmente sitiados por el ejército desde el 17 de julio.

- 40 civiles muertos-

El objetivo de la ofensiva era hacerse con el control del distrito gubernamental de Ramusa, en los suburbios del sudoeste, que abre un nuevo eje de suministro hacia los barrios rebeldes asediados por el régimen..

Según la página web progubernamental Almasdarnews, "los rebeldes consiguieron entrar en Ramusa después de hacer explotar un túnel que habían excavado para acceder al barrio. Pero luego fueron bloqueados y tuvieron que retirarse tras una larga y sangrienta. El régimen controla completamente el barrio".

Durante la noche, al menos 10 civiles, cuatro de ellos niños, murieron en bombardeos rebeldes en las zonas bajo control gubernamental en el oeste de la ciudad, según el OSDH. Desde el domingo, más de 40 civiles han muertos durante los ataques de los insurgentes.

Según Rami Abdel Rahman, director de la ONG, esta es "la batalla de la última oportunidad para los rebeldes. Si la pierden, les será muy difícil lanzarse en una nueva ofensiva para romper el asedio". "Para el régimen también es una cuestión de vida o muerte", añadió.

"Los éxitos del ejército, especialmente en Alepo, auguran una gran victoria", aseguró por su parte Aladin Buruyerdi, responsable iraní de visita en Damasco.

Irán es el principal aliado del régimen y ha enviado a consejeros militares y a oficiales a Siria para apoyar a sus fuerzas.

- 'Extremadamente preocupados'-

Los rebeldes hicieron todo lo posible para mantener sus nuevas posiciones frente a los bombardeos masivos de la aviación rusa, explicó Abdel Rahman. Consiguieron mantener el control de cuatro colinas y un pequeño pueblo, agregó.

A 50 kilómetros al sur de Alepo, en la ciudad de Saraqeb, el OSDH denunció 24 casos de ahogamiento después de que el ejército sirio lanzase barriles explosivos desde helicópteros.

"Estamos extremadamente preocupados por estas informaciones", indicó en un comunicado Ahmet Uzumcu, director del OIAC, agencia apoyada por Naciones Unidas basada en la Haya.

El ministro ruso de Defensa, por su parte, afirmó el miércoles que se habían lanzado "agentes tóxicos" sobre el barrio progubernamental de Saladin desde el barrio de Al Sukari, controlado por el grupo rebelde Nuredin al Zinki.

La OIAC denuncia desde hace meses, sin señalar a responsables precisos, el uso recurrente de gas sarín, gas mostaza o cloro en los combates que devastan Siria y que han dejado más de 280.000 muertos en cinco años.

Estados Unidos apoya a la oposición a Al Asad, pero trata de relanzar junto a Rusia el proceso de negociaciones actualmente paralizado.

Washington lidera la coalición internacional que lleva a cabo una campaña aérea contra los yihadistas en Irak y Siria. El miércoles, el Pentágono anunció la apertura de una investigación formal sobre el bombardeo a una localidad cercana al feudo yihadista de Minbej (norte) que el pasado 28 de julio dejó al menos 56 civiles muertos, entre ellos 11 niños, según el OSDH.

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AFP