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Billetes de un dólar y 2 reales el 22 de septiembre de 2015 en Rio de Janeiro

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El real brasileño cerró este jueves en el valor más bajo de su historia, a 4,166 por dólar (-1,49%), un día después que el Banco Central decidiera mantener intacta la tasa de interés en un escenario recesivo pese al alza de la inflación.

La moneda doméstica llegó a caer a 4,17 por billete verde durante la jornada, pero moderó su retroceso al cierre. A finales de septiembre, el real había anotado su anterior valor más bajo ante el dólar en un cierre (4,145) desde que entró en circulación, en 1994.

En una decisión que sorprendió al mercado, que había anticipado un alza, el Banco Central mantuvo el miércoles la tasa de interés de referencia en 14,25% anual, atendiendo al "actual balance de riesgos" en un escenario de "incertidumbres domésticas y, principalmente, externas".

"Sin duda la caída del real se debe a esa decisión porque inversionistas buscan activos alternativos para protegerse de la inflación, entre ellos el dólar", dijo a la AFP Paulo Gomes, economista da Azimut Brasil Wealth Management.

Tal como otros analistas de mercado, Gomes considera que la decisión en sí no fue errada, pero sí fueron equivocadas las señales del Banco Central al mercado el mismo día en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó más a la baja sus previsiones de caída para la economía brasileña en 2016.

"El mayor problema fue la forma como se hizo, no tanto el movimiento. La víspera de la decisión, el Banco publicó una nota donde decía que tendría en consideración todas las informaciones disponibles, pero el Banco nunca emite ese tipo de opiniones un día antes de decidir sobre las tasas", añadió.

El mercado, que había apostado por un alza de 0,5 puntos en la tasa de interés, redujo su estimación a 0,25 aunque, finalmente, el Banco se decidió por la estabilidad que mantiene desde mediados del año pasado.

Algunos analistas, sin embargo, consideran que el instituto emisor cedió a presiones del partido de Gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff, preocupado por que un nuevo ciclo de ajuste monetario pueda dificultar aún más la reactivación económica en este panorama de recesión y alza del desempleo.

"La percepción que tengo es que están haciendo de la política monetaria un juguete para satisfacer algunas vanidades", comentó al sitio de noticias G1 Otto Nogami, profesor en el reconocido centro de investigación y estudios económicos Insper en Sao Paulo.

"En momento de inflación al alza, pese a la recesión, sería mejor que el Banco Central se preocupara del alza de los precios y no de generar empleo o estimular el crecimiento económico", apuntó Paulo Gomes.

El FMI revisó el martes a la baja su previsión para el crecimiento de la economía global para 2016. Según el organismo, Brasil arrastrará a la baja a prácticamente toda la región, con una caída de 3,5% cuando en octubre pronosticaba sólo una contracción de 1%.

Brasil cerró el año pasado con una inflación de 10,67% - muy por encima del techo de la meta de 6,5% - en medio de un complejo panorama que también incluye recesión económica, desajuste en las cuentas fiscales y, en el plano político, una amenaza de destitución contra la presidenta izquierdista Dilma Rousseff.

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AFP