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El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, asiste a un discurso del presidente chino en el Palacio de Westminster, en Londres, el 20 de octubre de 2015

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Los laboristas británicos están enfrentados sobre la conveniencia de apoyar los bombardeos en Siria, una pugna en la que tienen mucho peso las dudas sobre el liderazgo de Jeremy Corbyn y los remordimientos por Irak y Afganistán.

Se espera que el primer ministro conservador, David Cameron, convoque esta semana al Parlamento para votar si el Reino Unido se suma a la coalición internacional contra los yihadistas del Estado islámico, y necesita el apoyo de algunos diputados laboristas para asegurarse una mayoría y contrarrestar cualquier tentativa de rebelión en sus filas.

Este lunes será clave para fijar la posición de los laboristas. Primero se reunirá lo que se conoce como "el gobierno en la sombra", es decir, los principales diputados del partido de la oposición, y más tarde lo harán el conjunto de los 231 diputados laboristas.

El problema es que Corbyn -un laborista del ala más izquierdista que ayudó a fundar el movimiento de protesta 'Stop The War'- se opone a los bombardeos, mientras que muchos de sus diputados los apoyan.

Además de complicar los cálculos de Cameron sobre si puede ganar la votación, la situación ha desencadenado una serie de agrias disputas públicas entre los partidarios y los críticos de Corbyn.

No es casualidad que la pugna sea en torno a una acción militar, el tema más delicado para los laboristas desde que su antiguo líder Tony Blair llevó al país a participar en la invasión de Irak en base a pruebas falsas.

Las guerras en Irak y Afganistán son muy impopulares en el país, que perdió a más de 600 soldados.

"El factor de Irak es enorme" en el ánimo de los parlamentarios laboristas, según Victoria Honeyman, experta en política exterior británica de la Universidad de Leeds.

"Les preocupa dar la impresión de que siguen el planteamiento 'blairista' de la guerra, que está desacreditado", añadió.

Eso explica que Cameron pasara el jueves varias horas respondiendo a preguntas de los diputados y tratando de tranquilizarlos al afirmar que la acción militar estaría acompañada de un gran esfuerzo para encontrar una solución diplomática a más de cuatro años de guerra civil en Siria.

- 'Trotskistas en el búnker' -

La cuestión clave que enfrenta Corbyn en las reuniones de este lunes es si se deja voto libre a sus diputados o si impone una posición, con consecuencias para quien no la respete.

Corbyn avanzó el domingo a la BBC que tiene el máximo poder para decidir. Uno de sus aliados más cercanos, el portavoz de finanzas John McDonnell, apoya el voto libre, pero los analistas dicen que eso daría la impresión de que el líder laborista no controla a su propio partido.

El líder ya ha escrito a los parlamentarios laboristas diciendo que no puede apoyar los bombardeos y alentó a los militantes laboristas a expresar su opinión.

"Los parlamentarios laboristas tienen que escuchar esa voz", dijo el domingo.

Esto ha provocado el enfado de algunos, que lo acusan de usar tácticas sucias para conseguir el apoyo a su posición, en lugar de esperar a que el partido tome una decisión.

"¿Cómo puede ser que Jeremy Corbyn y su pequeño grupo de diminutos trotskistas del búnker piensen que tienen la única opinión posible sobre todos los temas?", dijo airado el diputado laborista John Spellar en la radio BBC.

"Si alguien debería dimitir después de este incidente, es Jeremy Corbyn", dijo otro legislador laborista, Paul Flynn, constatando las "terribles divisiones" en el partido, mientras que una tercera, Fiona Mactaggart, tildaba la situación de Corbyn de "insostenible".

AFP