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Una concentración el 16 de septiembre de 2017 en Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, para urgir a votar en el referéndum de independencia

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Los kurdos de Irak prevén votar el 25 de septiembre por la independencia, pero, para los expertos, este referéndum es más un medio de renegociar con Bagdad la participación de los kurdos en la economía y la política que el inicio de la partición del país.

Masud Barzani, presidente de esta región autónoma del norte de Irak, anunciaba en junio la fecha de este referéndum, que Bagdad no reconoce.

En cuanto lo hizo, empezaron a llegar llamamientos desde el extranjero para que anulara la votación.

Sin embargo, ya en julio, el representante de Erbil en Teherán, Nazem Dabbagh, afirmaba a la AFP que el referéndum apuntaba más a "solucionar [los] problemas con Irak" que a "separarse".

Sólo Israel afirma apoyar la independencia del Kurdistán.

Los países vecinos, Washington y otras potencias defienden que el Kurdistán, una región autónoma desde 1991, solucione sus discrepancias con Bagdad sin separarse de Irak, donde los yihadistas siguen teniendo dos bastiones.

El ministro británico de Defensa, Michael Fallon, viajó a Erbil este lunes para reiterar la oposición de Londres a la consulta, mientras que la ONU presentó "alternativas" a Barzani.

Al mismo tiempo, el tono se endureció entre Bagdad y la región autónoma, con la decisión del Tribunal Supremo iraquí, la más alta instancia judicial del país, de suspender el referéndum.

Pero Masud Barzani parece decidido a mantener la presión para reforzar su posición frente a Bagdad y a sus oponentes.

Pues en Kurdistán, electores y políticos no discuten tanto por la idea de un Estado -un sueño anhelado desde hace mucho tiempo- como por el calendario escogido, que busca, según los detractores del presidente, mantener en el poder a Barzani, cuyo mandato expiró hace dos años.

- Crisis económica -

Otros, como Turquía, preocupada por la posibilidad de que Erbil suscite veleidades separatistas en su minoría kurda, amenazaron al Kurdistán, mencionando que tendrían que pagar "un precio" si ganaba el "sí".

Barzani advirtió de que el resultado no conduciría a una declaración de independencia, sino más bien al inicio de unas "conversaciones serias" con Bagdad.

Pues, mientras que todavía quedan en suspense multitud de cuestiones espinosas, "Masud Barzani quiere ganar ventaja en todos los frentes", explicó a la AFP Karim Pakzad, del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París.

Barzani reclama "un mayor papel político y económico, así como el reconocimiento del derecho de los kurdos a explotar y exportar el petróleo del norte", agregó este especialista en Irak.

Y de Estados Unidos espera más ayuda, especialmente militar.

El gobierno local lleva meses "afirmando que hay una crisis" y ha reducido el sueldo de los funcionarios, indicó a la AFP Nozad Mohammed, profesor en Suleimaniya. "Me pagan 1.200.000 dinares iraquíes [unos 860 euros], pero ya no recibo más que 400.000 [unos 286 euros]", lamentó.

La prioridad de Erbil es renegociar, desde una posición de fuerza, "la partida del Kurdistán en los presupuestos nacionales, bloqueada actualmente a causa de la exportación unilateral del petróleo por parte de la región autónoma sin pasar por Bagdad, y el presupuesto de los peshmergas [combatientes kurdos]", detalló Pakzad.

Otro gran tema a tratar son las zonas que Erbil y Bagdad se disputan, en función del peso demográfico de árabes y kurdos.

Kurdistán ya amplió de facto su territorio y los peshmergas tomaron el control de zonas que están fuera de sus fronteras, aprovechando el retroceso de los yihadistas en el norte de Irak.

- "Guerra civil" -

En las zonas donde los combates contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) dejaron tras de sí una miríada de fuerzas paramilitares chiitas, kurdas, sunitas o turcomanas, ha vuelto a asomar el espectro del confesionalismo y de los enfrentamientos entre minorías.

Las miradas están puestas en Kirkuk, una rica provincia petrolera dependiente de Bagdad, pues podría convertirse en un polvorín.

La provincia, donde viven numerosas minorías, decidió prescindir del visto bueno del gobierno para organizar el referéndum en su territorio.

En revancha, Bagdad destituyó a su gobernador, kurdo, que se niega a abandonar el cargo. Y, mientras, en la zona cunden los rumores de que se estarían distribuyendo armas entre las diferentes comunidades.

Hadi Al Ameri, líder de la organización Badr, un potente grupo paramilitar chiita apoyado por Teherán, advirtió de la posibilidad de una "guerra civil".

Y las rivalidades también están aflorando entre los kurdos.

"Antes que el referéndum, hay que poner orden en los asuntos internos kurdos y llevar a cabo un verdadero diálogo con los países vecinos para que nos apoyen", indicó a la AFP Rebuar Juder, portavoz de la Jamaa Islamiya, próxima a Irán.

En ese referéndum, que ya se sabe cómo terminará, la verdadera incógnita no es el resultado, sino la participación, explicaron a la AFP responsables kurdos. Si esta no alcanza el 70%, el referendo será un fracaso, dijeron.

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AFP