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Dos cajeros automáticos en una sucursal del banco italiano Intesa Sanpaolo, el 19 de enero del año 2016 en Milán

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El rescate de los bancos italianos Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca supondrá el cierre de 600 sucursales y la salida voluntaria de 3.900 empleados, informó este lunes Intesa Sanpaolo, el banco que comprará los activos sanos de ambas entidades.

El Gobierno italiano se comprometió el domingo a financiar con hasta 17.000 millones de euros —5.000 de ellos de inmediato— el rescate de los dos bancos de la región de Venecia, cuyos problemas eran un riesgo para la estabilidad del sistema bancario del país.

Las dos entidades serán liquidadas, pero Intesa Sanpaolo retomará, por el precio simbólico de un euro, los activos sanos, que representan 9.960 puestos de trabajo en Italia y 880 en el extranjero, así como un total de 960 sucursales.

En paralelo, el Gobierno se compromete a asumir los créditos dudosos (con riesgo de que no se devuelvan).

"La intervención de Intesa Sanpaolo permite evitar las graves consecuencias sociales del proceso obligatorio de liquidación administrativa de los dos bancos", dijo en un comunicado Intesa, que este lunes firmó oficialmente la adquisición con los comisarios responsables de la liquidación.

"La intervención protegerá los empleos en los bancos afectados, los ahorros de dos millones de familias, las actividades de cerca de 200.000 empresas (...) y los empleos de tres millones de personas en estas regiones". añadió.

Por su parte el Banco Central italiano indicó que las agencias de Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca abrieron normalmente este lunes y que todas las operaciones se pueden efectuar normalmente "pero bajo la [nueva] responsabilidad de Intesa Sanpaolo".

Los activos que compró Intesa no incluyen los créditos dudosos ni las obligaciones subordinadas, que suelen ser de alto riesgo.

El banco sí pagará en cambio 60 millones de euros para compensar la pérdida de los pequeños ahorradores que tienen obligaciones subordinadas.

El rescate con dinero público permitirá que la operación no afecte a su porcentaje de capital de máxima calidad de Intesa –el llamado CET1— que sirve para medir la solidez de un banco en caso de crisis.

Los 5.000 millones que el Gobierno italiano pagará de inmediato servirán para cubrir los gastos de fusión y para financiar las salidas voluntarias de personal, mientras que los 12.000 millones restantes servirán para cubrir los créditos dudosos.

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AFP