El 53º Salón de la Aeronáutica y el Espacio de Le Bourget, cerca de París, abre sus puertas el lunes marcado por las dudas del sector aéreo frente a la emergencia climática y por la crisis en el gigante estadounidense Boeing.

"2019 no seguirá necesariamente la prolongación de los años precedentes y el buen año de 2018", resume Alain Guillot, experto en aeronáutica en el gabinete Alix Partners.

Para él, "la crisis del Boeing 737 MAX, junto a la revolución tecnológica que afecta a la industria, la llegada de nuevos actores y la posibilidad de una nueva ralentización económica mundial, implica que el año que viene será difícil para nosotros".

A primera vista, todo parece ir viento en popa. En el año 2018 se produjo un crecimiento récord de ingresos y una rentabilidad elevada de las empresas del sector. Airbus y Boeing entregaron entre los dos más de 1.600 aviones, una cifra sin precedentes, y vieron consagrada su hegemonía con la absorción de sus competidores Bombardier y Embraer.

El sector se ha visto impulsado por el crecimiento del tráfico aéreo, sobre todo en Asia, lo que debería llevar a duplicar la flota de aviones en el mundo de aquí a 20 años, con cerca de 40.000 aparatos en servicio hacia el 2038.

No será el año de los grandes programas aeronáuticos ni de los encargos colosales, sino del ensamblaje y de la entrega de aviones a sus clientes, con las carteras de pedidos de Toulouse y Seattle que representan de siete a nueve años de producción.

La aeronáutica sin embargo ve asomarse "algunas nubes en el horizonte", advierte Alain Guillot.

En primer lugar, la crisis surgida con los accidentes en cinco meses de dos 737 MAX, última generación de aparatos de medio alcance de Boeing, en condiciones similares en Indonesia y Etiopía, que dejaron 346 muertos.

"La crisis del 737 MAX tiene un impacto en casi toda la industria, con un tema crucial para todo el sector, el de la seguridad aérea", apunta el gabinete Alix Partners. "Es demasiado temprano para determinar lo que pasará, pero volver a tener la confianza de los pasajeros será un auténtico desafío para el conjunto de la industria".

- La tecnología al servicio de la emergencia climática -

A corto plazo, esta crisis podría tener consecuencias en la filial de la subcontratación de Boeing si el constructor prolonga la reducción de producción del aparato, a 42 por mes en lugar de 52 hasta ahora.

La segunda gran preocupación viene con el cambio climático, que ha colocado a todo el sector a la defensiva.

Aunque parecía ser la más íntegra de las industrial de transporte, las críticas sobre su huella de carbono empiezan ya caerle encima, lo que podría suponer nuevas tasas para el sector.

"La aeronáutica, es el 2% de las emisiones globales de CO2 y el 14% de las emisiones del sector del transporte. No es desdeñable", resume Philippe Plouvier, del gabinete BCG. "Es una industria que duplicará sus emisiones de aquí a 2040".

La urgencia es un tema clave porque la industria aeronáutica es de ciclos largos, puesto que la tecnología requiere años de desarrollo y de certificación. Y el sector planea una reducción de 50% de sus emisiones de CO2 en 2050, respecto al nivel de 2005.

Las posibles pistas a seguir, como el biocarburante o los aviones eléctricos, están lejos de estar listas e implicarán cambios estructurales en el conjunto del sector aéreo.

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