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El presidente de EEUU, Barack Obama, guarda un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados del 11-S el 11 de septiembre de 2016 en el Pentágono, en Washington

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El Senado de Estados Unidos aprobó abrumadoramente este miércoles levantar el veto del presidente Barack Obama a una ley que permite a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 demandar a Arabia Saudí.

Los senadores votaron casi unánimemente para eliminar el veto, lo que augura una votación similar en la Cámara de Representantes.

Es la primera vez que ocurre esto con un veto de Obama en sus ocho años como presidente.

La excepcional muestra de unidad bipartidaria implica un severo golpe para Obama, quien realizó una fuerte campaña contra la propuesta, conocida como Ley de justicia contra los patrocinadores del terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés).

La decisión, adoptada en los últimos meses de Obama en la Casa Blanca, muestra a un presidente debilitado.

Obama había emitido 12 vetos durante su presidencia y ninguno de ellos había sido levantado hasta ahora, un hecho curioso, dado el control desde hace tiempo del que gozan los republicanos en el Congreso.

La Casa Blanca argumenta que la iniciativa socava el principio de inmunidad soberana y abre el camino a que Estados Unidos sea objeto de demandas.

En una carta enviada por la Casa Blanca a los líderes de los dos partidos en el Senado, Obama señaló su convicción de que la implementación de esa ley "sería perjudicial a los intereses nacionales de Estados Unidos".

Obama advirtió a los legisladores sobre las consecuencias "devastadoras" para el Pentágono, funcionarios oficiales, diplomáticos y servicios de inteligencia.

Por ello, apuntó el presidente, la legislación "ni protegería a los estadounidenses de ataques terroristas ni mejoraría la eficacia de nuestras respuestas a esos ataques".

Familiares de víctimas de los ataques de 2001 han hecho fuerte campaña en favor de la ley, convencidos de que el gobierno saudí tiene responsabilidad en los ataques que provocaron la muerte de casi 3.000 personas.

Quince de los 19 personas que secuestraron los aviones ese día eran ciudadanos saudíes, aunque hasta el momento no ha sido posible determinar una conexión con el gobierno saudí.

El gobierno de Arabia Saudí niega cualquier relación con los secuestradores.

Unos documentos recientemente desclasificados muestran que en algún momento de las investigaciones los servicios de inteligencia estadounidenses tuvieron sospechas sobre una eventual relación entre los atacantes y las autoridades saudíes.

"Cuando estaban en Estados Unidos, algunos de los secuestradores del 11 de septiembre estuvieron en contacto con -y recibieron soporte o asistencia de- personas que pueden hacer estado conectados con el gobierno saudí", se lee en uno de esos documentos recientemente desclasificados.

Uno de los defensores de la ley, el senador demócrata Chuck Schumer, dijo a los otros legisladores que el proyecto "dará a las víctimas del 11 de septiembre alguna mínima medida de justicia".

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AFP