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Martin Schulz habla durante al acto de su partido el lunes 20 de febrero en Bielefeld, al noroeste de Alemania

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El líder de los socialdemócratas alemanes, Martin Schulz, primero en los sondeos de intención de voto para las elecciones de septiembre, por delante de la canciller Angela Merkel, hace campaña promoviendo un programa de izquierda tachado por sus críticos de demagógico.

Schulz, expresidente del Parlamento Europeo, atacó el lunes un símbolo de la socialdemocracia alemana al criticar las reformas del mercado laboral, de sesgo liberal, impulsadas entre 2003 y 2005 por el excanciller socialdemócrata Gerhard Schroeder.

Estas medidas, conocidas como 'Agenda 2010', fueron defendidas durante años por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

La reforma del mercado laboral incluye una reducción de las cotizaciones patronales y una presión mayor sobre los desempleados para regresar al mercado laboral. La reforma permitió a Alemania salir del marasmo económico y reducir su tasa de desempleo a un nivel históricamente bajo.

- 'Errores' -

Pero contribuyó también a la creación de una generación de "trabajadores pobres" que debe conformarse con contratos precarios.

"Nosotros también cometimos errores", dijo Schulz el lunes en una reunión con militantes al comentar la Agenda 2010, describiendo una situación catastrófica para los empleados en el país. "Lo importante, cuando se ve que hubo errores, es corregirlos", añadió.

El candidato del SPD que disputa a la conservadora Merkel la jefatura del Gobierno prometió alargar el tiempo en que los parados reciben un seguro de desempleo, garantizar jubilaciones o también poner fin a los contratos laborales cortos.

Un cuestionamiento total a las reformas de Schroeder de los años 2000. El martes, el diario económico Handelsblatt criticó con sorna a un Schulz que "orienta a la socialdemocracia hacia la izquierda", calificándolo como el "Robin Hood del SPD".

Con este posicionamiento, el expresidente de la Eurocámara acerca al partido --que sigue siendo miembro de la coalición gubernamental de Merkel y que hasta ahora tenía una línea más bien centrista- al laborismo británico de Jeremy Corbyn o al socialismo del aspirante francés a la presidencia, Benoit Hamon.

- 'Social-demagogia' -

La izquierda radical alemana, Die Linke, aplaudió el giro del SPD de la mano de Martin Schulz, y no excluye una eventual coalición luego de las elecciones de septiembre.

Pero la derecha conservadora y el sector patronal critican al candidato socialdemócrata.

Uno de los responsables del partido de Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Michael Fuchs, acusó a Schulz de ceder a la "social-demagogia" con posiciones irrealistas y de ensombrecer la situación del país.

Para el ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, el candidato socialdemócrata cede "a la demagogia" con sus arengas y promesas de ruptura cuando el desempleo en el país es muy bajo.

Entre los socialdemócratas, Martin Schulz tiene una gran ventaja frente al exlíder del SPD, Sigmar Gabriel, muy impopular, que reemplazó a finales de enero: no pertenece a la coalición gubernamental y no debe asumir directamente la política impulsada también por los socialdemócratas desde 2013.

Este margen de maniobra le permite posicionarse como el hombre del cambio. Su talento de orador, con el que habla "el lenguaje del pueblo", le permitió galvanizar no sólo a los simpatizantes del SPD.

El SPD, que tenía sólo un 20% de intención de voto, a 15 puntos del partido de Merkel, logró en las últimas semanas un repunte espectacular.

Los socialdemócratas están ahora a la par, o a veces por delante del partido de la canciller, que se encuentra además amenazada por el movimiento nacionalista antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD).

Un sondeo publicado el domingo por el periódico Bild daba al SPD un 33% de intención de voto, frente a un 32% para el partido de Merkel.

AFP