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Dos rumanas esperan ante la embajada británica en Bucarest con sus pasaportes y sus formularios de solicitud de empleo el 31 de marzo de 2004

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La posible salida de Reino Unido de la Unión Europea despierta en los tres millones de europeos instalados en el país sentimientos de tristeza y temor a que los echen del país.

Si los británicos votan por abandonar la Unión Europea en el referéndum que tendrá lugar en 2017 como máximo, los europeos que viven en Reino Unido estarán en primera línea. "¿Hará falta un visado?", "¿Un permiso de trabajo?", "¿Afrontatemos un infierno burocrático?", "¿Habrá un mínimo salarial para quedarse?", "¿Nos tendremos que ir?", se preguntan.

Nadie sabe nada y es difícil adivinar qué pasará, sobre todo porque el Gobierno asegura que no se plantea las consecuencias del 'Brexit' (contracción de 'Britain' y 'exit', 'salida').

De repente, "reina la incertidumbre", dijo Roch Glowacki, polaco y abogado de 24 años. Al llegar como estudiante en 2010, veía su futuro en Reino Unido, pero ahora está "preocupado". "No creo que me echen, pero a cierto término podría precipitar mi salida, obligada o voluntaria", dijo Roch, que teme además que Londres pierda su "atractivo" y su "prestigio" si se da la salida.

Como el polaco Roch, el neurocientífico alemán de la University College de Londres Samuel Schwarzkopf llegó a considerar nacionalizarse para votar, algo posible al cabo de cinco años de residencia, pero le disuadió el coste, de unas 1.000 libras (1.350 euros, unos 1.450 dólares). "No estoy demasiado preocupado por mi situación personal, pero tengo miedo de las repercusiones negativas para mi trabajo y para mis alumnos y colegas", explicó.

Irlandeses, chipriotas y malteses -los primeros por cuestiones históricas, los otros dos por ser de la Commonwealth- serán los únicos europeos residentes en Reino Unido autorizados a votar. Como los zimbabuenses o los australianos, por citar a otros ciudadanos de la Mancomunidad británica.

- "Desde Navidad es una locura" -

Anna Morris, que dirige una firma de abogados especializada en registros de naturalización, afirma: "desde Navidad es una locura, el teléfono no deja de sonar. Nos parece que existe una preocupación real".

"Creo que tendría que irme", estimó Anna Gat, una guionista húngara de 32 años a quien el referéndum le resulta "deprimente". "A menos que tuviera un jefe que se ocupe del visado, sería muy complicado", estima Gat, que cree que optaría por irse a Estados Unidos. La escritora llegó en 2013 desde Budapest y declara, como todos los entrevistados por la AFP, su amor a Londres, su cosmopolitismo, su dinamismo. "Es caro, pero es porque todo el mundo quiere estar aquí".

La española Carmen Martínez, de 42 años, también valora "la apertura de mente" de los británicos. Después de diez años de trabajo en el Ministerio de Justicia español, cuida a niños en Londres. A su juicio, el 'Brexit' causaría el "caos". "¿Quién haría los trabajos que los ingleses no quieren hacer?". "La gente viene aquí a trabajar, no para cobrar ayudas sociales", insiste.

- Polaco y partidario de irse -

Lo que dice Martínez lo dicen los otros inmigrantes, que se sienten estigmatizados por la demanda del primer ministro de Cameron de limitar las ayudas sociales a los europeos durante cuatro años. "Es fundamentalmente injusto" protesta Lukasz Ferenc, un polaco, de 26 años que trabaja desde hace seis meses en una agencia de publicidad. "Los europeos contribuyen más con sus impuestos de lo que cuestan al Estado británico", añadió.

Sin embargo, Lukasz dice entender la preocupación de los británicos por la inmigración. "El país está sobrepoblado. Los hospitales, el transporte, la vivienda están bajo presión. Ha llegado el momento de ver con más detenimiento quién tiene derecho a venir aquí. Pero el principio europeo de libre circulación lo prohíbe", dice.

Por la misma razón, su compatriota Jakub Pawlowski, informático en Goldman Sachs, se declara partidario de la salida del país de la UE. "Cada país debe ser capaz de decidir quién puede venir. La congelación de las ayudas sociales también sería buena. Ayudaría a los británicos a apreciar más a los inmigrantes y los impuestos que pago se gastarían mejor", opina.

Pero para Carmen, la niñera española, este referéndum es como decir que hay demasiados extranjeros en Reino Unido. "Mi contrato vence en julio. Si Reino Unido sale de la UE, creo que me iré. Es un buen país, pero no es el único país del mundo", dijo.

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AFP