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El presidente de EEUU, Donald Trump (izq), y su homólogo francés, Emmanuel Macron, antes de una reunión el 25 de mayo de 2017 en Bruselas, en el marco de una cumbre de la OTAN

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La "línea roja", un concepto muy manido en la historia del conflicto sirio, hizo su retorno con los presidentes estadounidense y francés, Donald Trump y Emmanuel Macron, que se dicen listos para "una repuesta común" en caso de ataque químico, provocando interrogantes entre los expertos.

¿Tartamudeos de la historia? Al día siguiente del primer ataque químico de amplitud, en agosto de 2013, Estados Unidos y Francia prometieron "castigar" juntos al régimen sirio, acusado de haber matado a más de 1.400 personas con gas sarín cerca de Damasco, y de esa manera haber franqueado "la línea roja" ideada por el entonces presidente estadounidense, Barack Obama.

Pero Obama renunció a actuar a último momento, primero llevando el asunto ante el Congreso y luego sellando un acuerdo con Moscú sobre el desmantelamiento del arsenal químico sirio.

Abandonada en la coyuntura, Francia, para la que atacar en solitario era entonces inconcebible, experimentó desde entonces un duradero amargor respecto a su aliado estadounidense. El episodio de la "línea roja" no respetada se convirtió en un importante punto de inflexión en el conflicto sirio, en el que algunos vieron el comienzo de la derrota de la oposición y una vuelta de la situación a favor del régimen de Damasco y sus aliados ruso e iraní.

Sin embargo, cuatro años más tarde, la "línea roja" vuelve a cobrar protagonismo.

A comienzos de abril, tras un presunto nuevo ataque químico que provocó al menos 88 muertos en Jan Sheijun, en el norte de Siria, Trump declaraba que "numerosas líneas habían sido franqueadas", y entonces lanzó ataques en represalia contra la base aérea de Al Shayrat (centro), desde donde presuntamente decoló el avión sirio responsable del ataque.

A fines de mayo, recibiendo a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Versalles, Macron evocó nuevamente la "línea roja", asegurando que París atacaría, inclusive en solitario, en caso de utilización de armas químicas.

Finalmente, el martes Washington y París anunciaron estar dispuestos a responder a cualquier nuevo ataque químico del régimen sirio, después de que la Casa Blanca anunciara que había detectado "potenciales" preparativos en este sentido y constatado una actividad sospechosa en la base de Al Shayrat.

- "Perdonavidas" -

"Declaraciones de perdonavidas", se ofusca una fuente cercana al dossier: "Incluso si se concretan los ataques y que Francia los pueda realizar sola, estamos una vez más en el orden de lo simbólico, de la postura, más que adoptando medidas que realmente puedan conducir al régimen a cambiar de política".

De la misma manera, los 60 misiles Tomahawk lanzados en la madrugada del 7 de abril por las fuerzas estadounidenses sobre la base aérea de Al Shayrat no estuvieron seguidos de un cambio radical de la posición de Washington respecto al conflicto sirio.

"No son los ataques punitivos limitados o las declaraciones fuertes suficientes para disuadir a un régimen que ha matado a centenares de miles de personas", escribe el especialista en Siria Charles Lister en el sitio del Middle East Institute.

Los ataques o amenazas de ataques franco-estadounidenses no apuntan a modificar la relación de fuerzas en Siria, según los expertos.

"No son amenazas profundas, sino aparentemente más bien un mensaje enviado a Rusia e Irán", los dos aliados incondicionales del régimen de Damasco, estima Christopher Phillips, investigador en Chatham House.

Emmanuel Macron afirmó recientemente que la partida del presidente sirio, Bashar al Asad, no es más una prioridad para Francia.

La colaboración franco-estadounidense además queda aún por probar. Según una fuente diplomática, París fue advertida a último momento de los ataques estadounidenses en abril, muy tarde si hubiera querido adherirse a la operación.

La "línea roja" plantea además un problema moral, señalan otros investigadores, recordando que puede ser interpretada como "un cheque en blanco" para realizar otras acciones.

"¿Qué hay de las torturas en las mazmorras del régimen, de los barriles bomba, de las poblaciones sitiadas?", se interrogaba el investigador libanés Ziad Majed al día siguiente del discurso de Macron en Versalles.

Para Bruno Tertrais, de la Fundación para la Investigación Estratégica, la "línea roja" tiene, sin embargo, el mérito de recordar el tabú histórico que constituye el uso de armas químicas. Un tabú violado en varias ocasiones desde el comienzo del conflicto sirio, en 2011, según estimaciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OIAC).

AFP