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El candidato del PP a la reelección al frente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, junto al líder del PP y jefe del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (izq), el 10 de septiembre de 2016 en Pontevedra

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Las comunidades autónomas del País Vasco y Galicia votan este domingo en unas elecciones regionales que podrían ayudar a desbloquear la parálisis política de España, sin gobierno desde hace nueve meses.

Las mesas electorales abrieron a las 09H00 (07H00 GMT). Los 1,7 millones de electores vascos y los 2,7 millones de gallegos podrán votar hasta las 20H00 (18H00 GMT), hora de cierre de la votación.

Desde diciembre de 2015, el país está gobernado por un Ejecutivo en funciones con poderes muy limitados tras dos comicios legislativos ganados por el Partido Popular (PP) sin mayoría absoluta ni capacidad para cerrar coaliciones.

Su líder, el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, espera que estas elecciones le allanen el camino y eviten una tercera convocatoria electoral para diciembre.

"Estamos haciendo el ridículo", lamentaba una vasca de 61 años, Mercedes Solana, tras votar en la elegante ciudad de San Sebastián. "Nadie se pone de acuerdo, cada uno va a lo suyo, no se hablan", criticaba esta funcionaria asumiendo que en dos meses volverá a votar.

La emergencia de dos nuevas formaciones, Podemos y Ciudadanos, provocó una fragmentación parlamentaria en la que pactar es necesario.

"Antes era muy fácil, el que ganaba, gobernaba. Ahora ya no hay bipartidismo y como no están acostumbrados a pactar, les cuesta", decía Idoia Etxeberria, tras votar acompañada de sus dos hijos.

El PP espera revalidar su mayoría absoluta en Galicia, la tierra natal de Rajoy. En el País Vasco aspiran a ser claves para facilitar un nuevo gobierno del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y obtener a cambio su apoyo en el Gobierno central.

En esta región industrial, las elecciones llegan casi cinco años después del cese de los atentados de ETA.

Aunque la paz se ha instalado en la sociedad, la banda no se disuelve, exigiendo una negociación con los Estados español y francés que éstos no aceptan.

"Esperemos que tras estas elecciones avance el proceso de paz", decía Mikel Uzkudun, un auditor de 36 años votante de la izquierda independentista Bildu.

- El PSOE en la cuerda floja -

Quien también se juega mucho en estos comicios es el otro tradicional partido español, el PSOE. Un retroceso en Galicia o País Vasco, tras los resultados de las legislativas de diciembre y junio, podría propiciar la marcha de Pedro Sánchez, completamente contrario a negociar con el PP para desbloquear la situación española.

Numerosos líderes regionales socialistas discrepan y apuestan por facilitar la investidura de Rajoy con tal de terminar la parálisis política.

Los sondeos le auguran al PSOE un retroceso frente a las nuevas formaciones de izquierdas aunadas alrededor de Podemos. En el País Vasco podrían registrar su peor marca histórica.

De confirmarse estas previsiones, los críticos de Sánchez "usarán este argumento" contra él y a favor de la abstención, aseguró una fuente cercana al líder socialista.

El diario El Periódico de Barcelona preveía un "efecto dominó" en la política nacional. Esta jornada electoral "encierra el movimiento definitivo en la inacabable partida de ajedrez que disputan los grandes partidos españoles", señalaba en su editorial.

El PP obtuvo en junio 137 de los 350 escaños del Congreso y consiguió pactar el apoyo de Ciudadanos (32 escaños) y de la diputada de la formación regionalista Coalición Canaria.

Los 85 diputados del PSOE tienen la clave: su abstención permitiría a Rajoy gobernar en minoría, pero Sánchez es tajante en su "no es no".

Incluso se plantea intentar formar un gobierno alternativo por segunda vez, como hizo sin éxito en primavera.

Según sus enemigos, incluso estaría dispuesto a aliarse con Podemos (71 diputados) y negociar la abstención de independentistas vascos y catalanes, en contra del parecer de un sector del socialismo muy proclive a defender la unidad de España.

"Es una opción absolutamente disparatada", aseguró Rajoy al cerrar la campaña en Galicia.

Los partidos tienen hasta el 31 de octubre para investir un nuevo jefe de gobierno. En caso contrario, deberán disolverse las Cortes y convocar las terceras elecciones legislativas en un año en diciembre.

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AFP