Con la llegada del frío, Xu Yan, al igual que muchas esposas de prisioneros, trae una bolsa con ropa de invierno hasta la puerta de la prisión. Pero esta mujer no tiene certeza de que su marido, un abogado defensor de los derechos humanos, se encuentre encarcelado en este lugar.

Yu Wensheng cumplirá 52 años el 11 de noviembre y fue detenido en enero de 2018 en Pekín cuando llevaba a su hijo a la escuela. Desde entonces ha desaparecido en el sistema penitenciario del régimen comunista.

Su familia no lo ha visto en un año y medio y no está segura de su paradero. Su esposa ya ha viajado unas 20 veces desde Pekín a la ciudad de Xuzhou, unos 700 km al sur de la capital, con la esperanza de obtener noticias del abogado encarcelado. No ha sido posible.

Xu Yan, de 37 años de edad, volvió a viajar esta semana, seguida por un equipo de la AFP que la vio hacer cola frente a la prisión de Xuzhou junto a otros familiares de los detenidos con una bolsa con ropa de invierno.

La prisión aceptó la bolsa pero la esposa del abogado no logró conseguir información sobre él.

"Todavía no sé dónde está mi marido ni dónde está su expediente", suspira, sosteniendo una foto de Yu Wensheng y un cartel en el que exige reunirse con un juez.

"Mi marido ayuda a los más débiles y ustedes lo ha encerrado durante dos años", lanza a los guardias que la rechazan a la entrada del Tribunal Popular Intermedio de Xuzhou.

-No hay registro del expediente-

Yu Wensheng se dio a conocer en 2014 apoyando al "Movimiento de los paraguas" en Hong Kong, y en 2016 presentó una denuncia contra el municipio de Pekín por contaminación en la capital.

La víspera de su detención, publicó una carta abierta en la que pedía al gobierno que autorizara la celebración de elecciones presidenciales por sufragio universal con múltiples candidatos. Está acusado de "incitación a la subversión", lo que le puede valer 15 años de prisión.

En abril de 2018, Xu tuvo la oportunidad de hablar con él durante cinco minutos por videoconferencia. "Estaba muy delgado. Dijo que la policía lo trataba mal", explica su esposa. El mismo día, recibió una notificación oficial de que el abogado estaba detenido en Xuzhou.

¿Por qué Xuzhou? Ella lo ignora, aunque es común que los defensores de los derechos humanos sean enviados a tribunales muy alejados de sus hogares. Este año, la mujer de gafas y pelo largo negro se enteró por su cuñado, y luego por un abogado de oficio, que Yu Wensheng había sido juzgado en mayo.

Sin embargo, nadie sabe si ha sido condenado o cuándo se dictará un veredicto. Tampoco se permite ninguna visita al detenido.

El caso de Yu Wensheng "es característico del trato de los disidentes y de los defensores de los derechos humanos por parte de las autoridades chinas", informa Patrick Poon, especialista de China para Amnistía Internacional.

Según él, nunca informan a las familias de la fecha del juicio y menos aún las invitan. Xie Yang, uno de los abogados de Yu Wensheng, afirma a la AFP que no hay constancia de su caso en el tribunal de Xuzhou. Él mismo nunca recibió información sobre el juicio, ni lugar, ni fecha, ni nombre del fiscal, ni veredicto.

El caso de Yu Wensheng ha atraído la atención de los países extranjeros. El año pasado, su esposa fue recibida por Angela Merkel mientras la canciller alemana se encontraba en visita oficial en Pekín.

Y en enero pasado, Xu recibió en la embajada de Alemania el "Premio franco alemán de los derechos humanos" entregado a su marido. "Me siento desesperada, decepcionada e inútil", confía Xu. "Pero en el fondo de mi corazón no me rindo".

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