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El mercado de Al Meera de Catar, el 10 de junio de 2017. Los cataríes se van acostumbrando al embargo impuesto por los vecinos del Golfo, comprando verdura de Irán o Turquía, controlando hasta el mínimo gasto y renunciando a los viajes largos

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Compran verdura de Irán o Turquía, controlan hasta el mínimo gasto y renuncian a los viajes largos. Los habitantes de Catar no han tenido otro remedio que adaptarse al embargo impuesto por sus vecinos del Golfo.

Cuatro semanas después de que Arabia Saudí cerrara la única frontera terrestre de Catar, por la que circula la mayoría de las importaciones, el pequeño emirato consiguió evitar la escasez de alimentos.

Turquía e Irán hacen llegar remesas de productos por vía aérea o marítima.

"El Estado encontró alternativas y el problema (de suministro) no se plantea (...) a pesar de un leve aumento de precios que todavía podemos soportar", explica Mohammed al-Chib, un funcionario de 48 años que hace sus compras en un supermercado de Doha.

Este padre de familia admitió sin embargo que se ha visto obligado a suprimir los gastos más superfluos. "Hemos aprendido (de la crisis) y consumimos según nuestras necesidades".

Tras el pánico de los primeros días de la crisis y el miedo a la escasez, la afluencia vuelve a ser normal en los supermercados y en las tiendas, donde ya se pueden comprar productos lácteos, frutas y verduras procedentes de Turquía e Irán.

Antes estos productos venían sobre todo de Jordania, Siria y Líbano, por vía terrestre, cruzando Arabia Saudí.

Un habitante indio, que tiene una pequeña tienda en un barrio popular, lamenta el aumento de los precios. "Tras el cierre de las fronteras, los precios subieron, especialmente la rúcula, el perejil y la cebolleta".

- "Pesadilla" -

El embargo empieza a hacerse notar en el día a día de los 2,4 millones de habitantes de Catar, donde más del 90% son extranjeros. Muchos de ellos se han visto afectados por las restricciones aéreas impuestas al emirato.

Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Baréin prohibieron a los aviones de Qatar Airways sobrevolar su espacio aéreo, lo que conlleva prolongaciones en algunos trayectos. Asimismo, las compañías de estos países suspendieron sus vuelos a Doha.

"El bloqueo es una pesadilla que esperemos termine pronto", se queja Maya, una expatriada libanesa, en alusión a los problemas que tiene para sus desplazamientos en avión.

Un ciudadano jordano cuenta que tuvo que pasar "seis horas en tránsito" en el aeropuerto de Mascate (Omán) para volar entre Amán y Doha.

Sin embargo, lo más duro ha sido la decisión de los adversarios de Catar de hacer regresar al emirato a los ciudadanos cataríes que estaban en sus territorios.

- Familias separadas -

"No menos de 13.314 ciudadanos de cuatro países (Arabia Saudí, Emiratos, Baréin y Catar) se han visto directamente afectados" por esta medida, señaló el sábado el Comité de Derechos Humanos (NHRC) de Catar en un comunicado.

"Es una violación" de los derechos humanos, acusó el comité, que cita "la separación de familias" y el deterioro de los derechos de los ciudadanos "en la libre circulación, la educación, la sanidad, el trabajo y la libertad de expresión".

En un caso mencionado en los medios, una mujer catarí tuvo que abandonar los Emiratos donde vivía con su marido y su hijo. Cuando llegó al aeropuerto con su bebé, le dijeron que no podía viajar con el niño porque éste tenía nacionalidad emiratí.

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AFP