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Unos turistas simulan un tiroteo en el campo de entrenamiento Caliber 3, en Efrat, Cisjordania ocupada, el 18 de julio de 2017

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"¡Fuego, fuego, fuego!", gritan los tiradores antes de lanzar una ráfaga con sus fusiles automáticos. Las dianas son globos situados a pocos metros y quienes disparan no son soldados, sino turistas sudamericanos.

Son unos 20 judíos que decidieron acudir a Caliber 3 entre una visita a la Ciudad Vieja de Jerusalén y un baño en el mar Muerto. El lugar, fundado en 2003 por un exmiembro de las fuerzas especiales israelíes, es un campo de entrenamiento para profesionales de la seguridad, situado en la colonia israelí de Efrat, en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde hace 50 años.

Los turistas se familiarizan durante dos horas con las técnicas israelíes de lucha contra el "terrorismo" y aprenden a manejar armas.

"El objetivo de esta formación no es enseñarles a disparar", explica el instructor Eitan Cohen a los turistas, "sino hacerles entender lo que hacemos aquí, en Israel, para combatir el terrorismo".

Los instructores, la mayoría de ellos exsoldados que dicen haber estado en unidades de élite, forman a policías o agentes de seguridad en el manejo de armas, la protección de personas o métodos de supervivencia.

Desde 2009, el centro propone también, por poco más de 100 dólares por persona, unas actividades para los turistas en busca de emociones fuertes: disparos con armas de fuego, "paintball" en zona urbana o aprendizaje del krav maga, un método de autodefensa creado por el ejército israelí.

- Kufiya entre la muchedumbre -

Los turistas viven un momento de pánico cuando se encuentran en medio de un simulacro de ataque. Sin saber lo que les espera, caminan tranquilamente por un decorado que representa un mercado. Unos instructores se han unido a ellos en secreto. Uno de ellos lleva incluso una kufiya palestina.

De repente, surgen monitores con ropa militar, gritan a los turistas aterrados que se tiren al suelo y detienen al "terrorista" que había sacado un cuchillo.

Eitan Cohen, de 41 años, explica lo ocurrido. No desvela, sin embargo, cómo sus colegas y él han sido capaces de localizar inmediatamente al "terrorista", que no es el hombre de la kufiya.

Impresionados, los turistas sacan fotos de esta especie de "Rambo" con uniforme militar, gafas de sol en la frente, fusil en bandolera y pistola al cinto, un antiguo francotirador de los comandos antiterroristas, según la página web de Caliber 3.

"Ha sido genial, he entendido muchas cosas hoy", se alegra Lili Cohen, de 43 años, que intenta recuperar el aliento tras haber corrido decenas de metros y realizado flexiones alentada por los gritos de los instructores.

Su marido, sus hijos y ella llegaron desde Caracas para pasar sus vacaciones en la región.

- "Valores morales" -

"He venido a aprender y ha sido instructivo y divertido", explica su marido, Dan Cohen, de 49 años.

Algunos judíos de los alrededores lamentan bajo anonimato la "mala imagen" que les da esta empresa, en una zona donde persiste el conflicto con los palestinos. Pero eso no impide que el consejo regional promocione Caliber 3 en su página web.

Mohamed Burjieh, un profesor palestino de 38 años, considera que esa empresa es una nueva expresión israelí de incitación al odio.

Caliber 3 explota el "fantasma del terrorismo" para "hacer olvidar los crímenes israelíes", dice este profesor en el pueblo de Masara, separado de Efrat por el muro construido por Israel.

"Los colonos al frente de esta empresa instalan el miedo [a los palestinos] en la mente de los turistas para que lo propaguen al regresar a casa", denuncia.

La compañía afirma haber recibido a cerca de 25.000 turistas (estadounidenses, chinos, canadienses o sudamericanos) en 2016.

"Explicamos a los turistas las dificultades de esta guerra, que es muy diferente a una guerra clásica", declara un monitor de Caliber 3, Yoav Fleishman.

sí, les Al final del programa, Eitan Cohen insiste en la "moral" de los soldados israelíes. "Debemos proteger a los civiles conservando nuestros valores morales", dice, provocando aplausos.

"Cuando oigo a este hombre y veo lo que hace, no me preocupo por el futuro de Israel", afirma el otro Cohen, el turista venezolano.

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AFP