Frente a la antigua casa de Malcolm X, Aaron Sims duda un momento antes de confesar que votó por Donald Trump. En Detroit y en el resto de Estados Unidos, los negros, claves para los demócratas en cualquier elección, parecen haber perdido su entusiasmo por el partido.

"Sé que me van a criticar si lo digo, pero sí, voté por Trump" en 2016, dice Sims, de 42 años, activista en un barrio conflictivo y símbolo del desencanto de los negros con respecto al partido del expresidente Barack Obama.

"Los demócratas dieron por sentado que los afroamericanos iban a votar por ellos", opina. "Así que nadie habló realmente de nuestros problemas".

Quiso enviar un mensaje con su voto: "No han hecho nada por nosotros, aunque siempre les hemos apoyado hasta ahora".

En 2016, el republicano Trump superó a la demócrata Hillary Clinton con menos de 11.000 votos de diferencia en Michigan, uno de esos estados del Medio Oeste que se inclinaron a favor del actual presidente tras haber preferido a los demócratas durante años.

Y aunque los electores blancos, los obreros y las mujeres diplomadas tuvieron un papel decisivo en la victoria de Trump, Detroit también contribuyó al cambio: Clinton recibió ahí 76.000 votos menos que Obama en 2012.

Sims trabaja de paisajista tras pasar 10 años en una de las fábricas de automóviles que se concentran en la aglomeración de Detroit, una ciudad de mayoría negra, cuna del mítico sello discográfico Motown.

Después de caer en bancarrota en 2013, Detroit se convirtió en una de las urbes estadounidenses más pobres, y sus calles se llenaron de descampados y casas desiertas pues una gran parte de la población se marchó.

En los últimos tiempos está experimentando un renacer turístico en el centro, pero la gran mayoría de su población negra no se beneficia de ello.

- Decepción -

En una fresca y soleada mañana de otoño, Sims cuenta que su ciudad de Inkster, al lado de Detroit, fue creada en la época de la segregación para alojar a los obreros negros.

Para ayudar a la juventud de esa localidad, golpeada por la criminalidad, creó la asociación "Project We Hope Dream and Believe", y sueña con convertir en museo la pequeña casa de puertas y ventas tapiadas donde, según él, Malcolm X vivió en los años 1950.

Tres años después de la elección de Trump, no ha notado la mejoría económica de la que habla el presidente, aunque el desempleo bajó a un nivel históricamente bajo para los negros.

¿Volverá a votar en noviembre de 2020 por el mandatario al que muchos opositores acusan de querer dividir el país?

"Estoy bastante seguro de que no, pero también dependerá de los demócratas", dice.

A través de debates, conferencias y mítines, los grandes nombres de las primarias demócratas ya han empezado a cortejar a Detroit.

Sims aprecia a la nueva favorita Elizabeth Warren, una senadora progresista, así como al progresista Bernie Sanders y los senadores negros Cory Booker y Kamala Harris.

Danielle Atkinson, fundadora de la organización "Mothering Justice", que ayuda a las madres negras o de minorías con dificultades financieras, también sigue las primarias con interés.

Pero, al igual que Sims, esta mujer de 37 años no sitúa a Joe Biden, el exvicepresidente de Obama, entre sus favoritos. Prefiere a Harris, Sanders o Warren.

Aunque ella no votó a Trump, comparte la impresión de que los demócratas no lucharon bastante por atraer el voto de las minorías en 2016.

- Elección "crucial" -

"Los afroamericanos son, de lejos, el grupo más fiel de electores demócratas y somos muchos en votar", recuerda Eric Williams, abogado de la organización "Detroit Justice Center".

"No se puede achacar la elección de Trump a los negros estadounidenses", afirma, señalando que la caída de la participación en 2016 vino después de los récords logrados por el primer presidente negro del país.

Pero "si uno quiere mejorar la participación afroamericana, entonces tiene que responder realmente a las preocupaciones de los negros", asegura.

Voces destacadas como la de Martin Luther King III, hijo mayor del icono de la lucha contra las desigualdades raciales, tratan de movilizar al electorado negro.

"La próxima elección es una de las más cruciales de nuestra época", dice a la AFP tras un encuentro con habitantes de Detroit.

"Vimos el comienzo de un cambio fundamental en 2018" con victorias demócratas en las legislativas, afirma.

"Y estoy convencido de que esa misma energía, esa misma coalición de jóvenes, de mujeres, de negros y de otras minorías puede marcar una diferencia" en 2020.

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