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Unas familia huidas del frente se concentran el 21 de febrero de 2017 en la localidad de Al Buseif, al sur de Mosul, durante la ofensiva de las fuerzas iraquíes para retomar la el oeste de la ciudad de manos del grupo yihadista Estado Islámico

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La situación en la parte oeste de Mosul se degrada desde que los yihadistas cerraron los hospitales tras el lanzamiento de una ofensiva militar iraquí. Han muerto niños, los medicamentos escasean y las familias comen una vez al día, y poco.

"El hijo de nuestros vecinos murió hace cuatro días. Hace semanas que las familias comen una comida al día escasa, a menudo compuesta por yogur y patatas cocidas", cuenta por teléfono a la AFP Abu Ahmad desde Mosul.

"La falta de comida, junto con la salud frágil del niño, lo mató. Tenía seis años", lamenta este habitante de Bab al Jadid, un barrio de la parte de la ciudad situada en la orilla oeste del río Tigris.

Un empleado del hospital Al Jamhuri confirmó la muerte de tres niños de entre 3 y 6 años por "desnutrición y penuria de medicamentos en los centros de salud y las farmacias" y teme más decesos en los próximos días.

"Los miembros de Dáesh controlan todos los hospitales, en los que a partir de ahora sólo ellos tienen derecho a ser atendidos", afirma esta fuente médica que pidió el anonimato.

"Incluso antes del cierre de los hospitales, los habitantes debían reembolsar a Dáesh sumas de dinero que no tenían", afirma.

Antes de que el grupo Estado Islámico se apoderara de la segunda ciudad de Irak en 2014, los cuidados médicos eran gratuitos.

- 'Dar a luz' -

Las fuerzas iraquíes reconquistaron el este de Mosul en enero. El domingo pasado lanzaron el asalto para recuperar la parte oeste y se encuentran a unos kilómetros de ella.

Alrededor de 350.000 menores de 18 años "están atrapados en la zona oeste de Mosul y las consecuencias de los bombardeos (...) en estas calles estrechas y densamente pobladas pueden ser más mortíferas que todo lo que se ha visto hasta ahora en el conflicto", advirtió ese mismo día Save the Children.

"Hay que establecer cuanto antes corredores de evacuación seguros para los civiles", insistió Maurizio Crivallero, director en Irak de la ONG.

Yaser Fawzi, un médico del hospital Al Jamhuri que se refugió en el este, también fue testigo de las condiciones difíciles de la zona oeste, de la que es originario.

"Las enfermedades causadas por desnutrición afectan a todas las edades, pero en particular a los niños. No tienen suficiente comida, leche", dice.

Habitantes desesperados se abalanzan sobre las tiendas de plantas y hierbas aromáticas, añade el doctor Fawzi.

"Las familias prepararon mezclas a base de hierbas para curar los casos urgentes de heridas y quemaduras", cuenta Abu Mohamed, un habitante del barrio Al Zanjili, en el lado oeste.

Abu Salem no sabe cómo ayudar a su mujer, que acaba de dar a luz. "Como los hospitales están cerrados, tuvo que someterse a una cesárea en casa, a los ocho meses de embarazo", afirma, desesperado por no poder alimentar a su esposa y al bebé, "ambos en mal estado de salud".

"Algunas embarazadas adelantan el parto antes de que los combates lleguen a la ciudad y la situación se complique aún más", asegura Um Ali, una habitante del barrio Annajar.

AFP