Combates dispersos estallaron en el norte de Siria el viernes a pesar de un acuerdo de alto el fuego mientras el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió que reiniciaría una operación a gran escala contra las fuerzas kurdas si éstas no se retiraban de una "zona segura" fronteriza.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que Erdogan le comunicó que se habían producido "pequeños disparos de francotiradores y morteros" en la región "que fueron eliminados rápidamente" y que el líder turco le aseguró que "él realmente desea que el alto el fuego o la pausa funcionen".

Mustefa Bali, portavoz de las Fuerzas Democráticas Sirias Kurdas (FDS), acusó a Turquía, sin embargo, de violar el acuerdo de alto el fuego alcanzado durante una visita a Ankara el jueves por el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

"A pesar del acuerdo para detener la lucha, la aviación y la artillería continúan atacando las posiciones de nuestros combatientes, los asentamientos civiles y el hospital" en la ciudad fronteriza de Ras al-Ain, en el noreste de Siria, afirmó.

El senador estadounidense Lindsey Graham, quien fustigó la decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de Siria, dijo que había hablado con el comandante de las FDS, el general Mazlum Abdi.

"El general Mazlum está preocupado por el cese del fuego y enfatizó que nunca aceptará la limpieza étnica de los kurdos que se propone Ankara", dijo.

"Una zona de amortiguación es aceptable para los kurdos, pero una ocupación militar que desplaza a cientos de miles no es una zona segura. Es una limpieza étnica", denunció.

El acuerdo negociado por Pence estaba destinado a proporcionar una pausa de cinco días para la evacuación de los combatientes kurdos de una "zona segura" que Turquía quiere controlar en la frontera con Siria.

Ankara considera que las fuerzas kurdas son "terroristas" vinculados a los rebeldes kurdos dentro de Turquía.

"Si se cumplen las promesas hasta el martes por la noche, el problema de la zona segura se resolverá", dijo Erdogan a periodistas en Estambul.

"Si falla, la operación (...) comenzará en el minuto siguiente a que hayan pasado las 120 horas" de pausa.

Un bombardeo turco mató este viernes a catorce civiles en una localidad fronteriza con Siria, según el bien informado Observatorio de los Derechos Humanos en Siria.

En el ataque también murieron ocho combatientes de las FDS.

"Tenemos esperanzas de que en las próximas horas tanto los turcos que formaron parte del acuerdo junto con nosotros como los combatientes (kurdos) tomen en serio los compromisos que hicieron", dijo a su vez secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo.

"Vimos una muy positiva actividad hoy", agregó el jefe de la diplomacia estadounidense en declaraciones a la prensa desde Bruselas, donde participó en reuniones de la OTAN.

Según el acuerdo, las fuerzas kurdas deben retirarse de una franja fronteriza de 32 kilómetros de ancho.

El jefe del Pentágono, Mark Esper, dijo el viernes que las tropas estadounidenses continuarán su "retirada deliberada" del noreste de Siria.

"Ninguna fuerza terrestre de Estados Unidos participará en la aplicación de esta zona segura, pero nos mantendremos en comunicación tanto con Turquía como con las FDS", señaló.

Un alto funcionario del Pentágono indicó que las fuerzas estadounidenses realizarán un reconocimiento aéreo de la "zona segura que se supone que se establecerá entre los kurdos y Turquía" con el objetivo de vigilar las cárceles donde están detenidos combatientes del grupo Estado Islámico (EI).

Miles de combatientes del EI y sus familiares están recluidos en cárceles y campamentos dirigidos por kurdos en todo el norte de Siria.

Trump dijo el viernes que "algunos" países europeos, que no nombró, "ahora están dispuestos, por primera vez, a repatriar a los combatientes del EI capturados que vinieron de sus naciones".

"Esta es una buena noticia, pero debería haberse concretado después de que NOSOTROS los capturamos", señaló.

- "Una región complicada" -

Las fuerzas kurdas han ofrecido una fuerte resistencia en Ras al-Ain, gracias a una red de túneles, bermas y trincheras que les permitieron enfrentar el ataque turco durante una semana.

El viernes por la tarde, un corresponsal de la AFP en el lado turco de la frontera vio una gran columna de humo negro salir de Ras al-Ain, aunque no estaba claro qué estaba ardiendo.

El ejército turco y sus representantes sirios, en su mayoría antiguos rebeldes árabes y turcomanos utilizados como fuerza terrestre, hasta ahora se han apoderado de unos 120 kilómetros de territorio a lo largo de la frontera.

Según el Observatorio, más de 500 personas han muerto en ambos lados, incluidos casi 100 civiles, mientras que unas 300.000 han sido desplazadas.

Las FDS lucharon junto a las fuerzas estadounidenses para derrotar al Estado Islámico en Siria e Irak, pero Trump ha argumentado que ya no era el papel de Estados Unidos garantizar la calma en esta área.

"Es una región complicada", dijo Trump el viernes. "A veces tienes que pasar por un poco de dolor para obtener una buena solución".

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