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Con el apoyo de los bombardeos de la coalición antiyihadista dirigida por Estados Unidos, las FDS lanzaron a finales de 2016 su ofensiva en la provincia de Raqa y consiguieron entrar en la ciudad homónima en junio

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El combatiente sirio Sevger Himo lleva tres años esperando el fin del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en su país y ahora está en primera fila de la batalla por Raqa, la "capital" de la organización en Siria.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de combatientes árabes y kurdos apoyada por Washington, expulsa a los últimos yihadistas de esta ciudad del norte de Siria devastada por la guerra, cuya caída supondría una victoria simbólica y arrolladora contra el grupo EI.

Barrios enteros de esta localidad, bordeada por el río Éufrates, quedaron reducidos a un amasijo de ruinas.

Los escombros se acumulan aquí y allá, como la carcasa de un frigorífico o una tetera eléctrica, que indican que allí vivió alguien en otro tiempo, constató una periodista de la AFP llevada allí por las FDS.

"Cuando combatíamos al EI en Kobane hace tres años, siempre se hablaba de Raqa como la capital del califato", cuenta Sevger, un comandante de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), mayoritarias en las FDS. La localidad de Kobane, en el norte de Siria, fue escenario de una de las primeras batallas contra los yihadistas.

"Ahora estamos en el centro de Raqa y la sensación es completamente diferente", continúa, incrédulo.

Sentado con las piernas cruzadas sobre el tejado de un edificio parcialmente destruido en el barrio de Rmeila, en el este, Sevger asegura que el fin de esta guerra es muy importante para él.

En 2014 ya luchó contra el grupo EI en Kobane junto a otros miembros de las YPG, en una ciudad estratégica cerca de la frontera con Turquía, y luego hizo lo mismo en Manbij, más al sur.

En ese momento, Raqa era para ellos el bastión último del grupo EI. "Solíamos decirnos: 'El EI ha enviado refuerzos, apoyo y equipos de Raqa'", recuerda el comandante.

Tras haberse apoderado de Raqa en 2014, el grupo ultrarradical transformó la ciudad de 300.000 habitantes en un laboratorio del horror, utilizando las plazas públicas para castigar a los ciudadanos que infringían su ley, con decapitaciones y flagelaciones.

- "El EI se ha hundido" -

Con el apoyo de los bombardeos de la coalición antiyihadista dirigida por Estados Unidos, las FDS lanzaron a finales de 2016 su ofensiva en la provincia del mismo nombre y consiguieron entrar en la ciudad en junio.

Al borde de una de las principales avenidas de la ciudad yace el cuerpo de un presunto miembro del grupo EI, decapitado.

"El EI se ha hundido. En cada una de nuestras batallas [contra los yihadistas], hemos ganado experiencia", comenta el comandante, mientras va dando órdenes a sus tropas por walkie-talkie.

Ha perdido compañeros de batalla en el combate y ya no espera más que una cosa: proclamar la victoria en Raqa.

"Se lo debemos a quienes murieron o fueron heridos", afirma.

A su lado, otro comandante, Abdala, asiente.

"Queremos liberar a nuestros amigos y familias de esta negra mancha. He vivido bajo el EI, he sido encarcelado, acusado de ser un espía y azotado delante de la mezquita", recuerda.

El combatiente, de unos 50 años y figura esbelta, se incorporó a las FDS en marzo, después de que éstas expulsaran al grupo EI de su aldea de Karama, a unos 100 kilómetros al sureste de Raqa.

"Avanzamos y ya no hay vuelta atrás que valga. Han intentado utilizar la religión como escudo, pero eso no funcionará", añade.

- "Felicidad indescriptible" -

El domingo, sus unidades progresaron por una zona minada por los yihadistas en torno a un cementerio del centro de la ciudad.

Abdala y Sevger quieren conquistar Al Naim, un gran cruce, más al oeste, donde los yihadistas llevaban a cabo ejecuciones públicas.

"¡Vamos a la carrera! El que llegue antes allí, podrá izar la bandera", exclama Abdala, sonriendo, dejando ver una blanca dentadura bajo su bigote negro.

"Espero que en los próximos días, usted vea la alegría, las canciones. Será una felicidad indescriptible".

Más allá, en una calle llena de escombros, los combatientes se preparan para un nuevo avance contra las posiciones del grupo EI en las inmediaciones del cementerio.

"Esperamos que Raqa sea liberada en unos días. La próxima fase será difícil, pero nuestra moral es excelente", asegura uno de ellos, Abu Abdo al Sheij.

"¡No he combatido durante seis años para volver a mi casa ahora!", exclama.

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AFP