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Un grupo de escolares sostiene carteles que forman un retrato del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, en las celebraciones del 37º Día de la Independencia del país, en Harare el 18 de abril de 2017

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En Zimbabue, los principales líderes de la oposición se aliaron esta semana con la esperanza de poner fin al reinado del amo del país, Robert Mugabe, en las elecciones del año que viene, una condición necesaria, pero no suficiente, para un posible éxito.

El miércoles, el jefe del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, anunció la firma de un pacto con el exvicepresidente, Joice Mujuru, que en el pasado fue cercano al jefe del Estado, pero recientemente repudiado.

Al día siguiente, Tsvangirai puso fin oficialmente a la disputa que le oponía desde 2005 a su viejo aliado Welshman Ncube.

"Zimbabue y el interés de todo su pueblo son más importantes que cualquiera de nosotros", proclamó Tsvangirai. "Debemos a las generaciones futuras y a nosotros mismos hacer todo lo posible para no fracasar en 2018" en las próximas elecciones, añadió Ncube.

"Estamos deseando ver a Zimbabue volver a ser el gran país que fue", lanzó por su parte Mujuru, que dirige ahora el Partido Nacional del Pueblo (NPP).

Desde la independencia en 1980, Robert Mugabe dirige la excolonia británica con mano de hierro y concentrando todo el poder.

El país combate desde comienzos de los años 2000, y una funesta reforma agraria, contra una crisis económica y financiera devastadora que sumió a sus 15 millones de habitantes en un desempleo masivo y en la más extrema pobreza.

- Violencia -

Desde hace décadas, Mugabe consiguió mantenerse en el poder, a pesar de la creciente oposición, gracias a los masivos fraudes electorales y a la omnipresencia de una policía que reprime violentamente y sistemáticamente el mínimo atisbo de protesta.

En 2008, Tsvangirai logró imponerse al presidente saliente en la primera vuelta de la presidencial.

Pero la intimidación y la violencia -varios cientos de muertos- vencieron en la segunda vuelta y permitieron a Robert Mugabe mantenerse en el poder.

Sin sorpresas, el presidente, que siempre rechazó designar a un sucesor, fue elegido por su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-PF), para liderar su sucesión durante las elecciones del año que viene.

Pero la crisis, y sobre todo el evidente debilitamiento de Mugabe, que acaba de cumplir los 93 años, reavivaron la esperanza de victoria de sus rivales. Y aceleró la indispensable alianza.

"Si alguien en este país espera de nosotros que vayamos a las elecciones divididos como en 2008 y 2013 esperando otro resultado, sería (...) la demencia absoluta. Y ninguno de nosotros es demente", comentó Welshman Ncube.

"Es un paso en la buena dirección (...) una oposición fragmentada no favorece a nadie, salvo a la Zanu-PF", consideró el analista político Alois Masepe.

- Burlas -

Pero, sopesa, los pactos y reconciliaciones anunciadas no bastarán para tumbar a Robert Mugabe .

"El problema es la apatía política de masas. La mayoría de la población ya no participa en la vida electoral y política", explicó Masepe. "Los jefes (de la oposición) deben encontrar estrategias para atraer de nuevo a la gente", apuntó.

El control permanente ejercido por el partido en el poder y el aparato policial sobre el proceso electoral constituye otro desafío.

"Se debe hacer mucho más para sacar a la luz el sistema de fraude instaurado por la Zanu-PF", insistió por su parte Takavafira Zhou, politólogo en la universidad del Estado de Masvingo (centro). "Y aún mucho más para intentar que el voto se desarrolle en igualdad de condiciones", añadió.

Antes incluso de su anuncio, Robert Mugabe, seguro de su reelección, se atrevió a burlarse de los esfuerzos de unidad de sus rivales.

"Lo vemos con júbilo", se burló a principios de mes el jefe de Estado delante de sus tropas joviales.

"Observamos con alegría que se inclinen los unos por los otros pretendiendo perseguir ese espejismo que han llamado la gran coalición, aparentemente inconscientes de la gran derrota que tienen delante", añadió.

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AFP