Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pronuncia un discurso ante unos líderes locales el 4 de noviembre de 2015 en Ankara

(afp_tickers)

El presidente turco, el islamoconservador Recep Tayyip Erdogan, pidió este miércoles una reforma constitucional para reforzar sus prerrogativas y prometió que no cesarán las operaciones contra los rebeldes kurdos, tres días después de su triunfo electoral.

"Uno de los mensajes más importantes de las elecciones del 1 de noviembre es solucionar el tema de una nueva Constitución", declaró Erdogan en un discurso, el primero tras la victoria de su partido en las legislativas, ante unos dirigentes locales invitados al palacio presidencial de Ankara.

"Todos los que se oponen a la demanda de nuestro pueblo a favor de una nueva Constitución pagarán las consecuencias dentro de cuatro años", en las próximas elecciones legislativas, dijo Erdogan.

Desde su elección como presidente de la República, en agosto de 2014, Erdogan, de 61 años, aboga por una reforma constitucional y un sistema en el que el jefe del Estado asumiría la mayor parte del poder ejecutivo ahora en manos del primer ministro, cargo que ocupó de 2003 a 2014, antes de asumir la presidencia.

La actual Constitución fue adoptada en 1980, tras un golpe de estado militar.

Anteriormente Ibrahim Kalin, portavoz de Erdogan, había sugerido que el tema de la reforma constitucional se zanjara con un referéndum. "Buscaremos la opinión de nuestro pueblo. Si el mecanismo para lograrlo es un referéndum, entonces será el caso", dijo Kalin a la prensa.

En las elecciones legislativas del 7 de junio, Erdogan hizo campaña a favor de la reforma constitucional, pero los electores no lo apoyaron, dejando al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) sin la mayoría absoluta de la que disponía desde hacía 13 años.

La imposibilidad de formar gobierno llevó a Erdogan a convocar a elecciones anticipadas que, contra todos los pronósticos y gracias a una estrategia de la tensión, permitieron al ADP recuperar la mayoría absoluta en el Parlamento, con 317 diputados de 550. Sin embargo, Erdogan y el AKP no disponen de la mayoría calificada de dos tercios, 367 diputados para reformar la Constitución, ni la cifra de 330 para implementar un referéndum.

Aunque Kalin destacó que la presidencialización no era una broma "personal" de Erdogan, la oposición turca rechazó por anticipado la reforma. "El sistema presidencial no debe existir en Turquía", dijo categóricamente Gürsel Tekin, secretario general del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata).

"Defendemos un sistema parlamentario basado en la separación de poderes", escribió en su cuenta de Twitter Ayhan Bilgen, portavoz del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, prokurdo). "Estamos contra el sistema presidencial", agregó Bilgen.

La oposición turca, numerosas ONG y muchos países aliados están preocupados por la deriva autoritaria de Erdogan. Critican, además, sus ataques contra la prensa. El martes, dos periodistas fueron encarcelados por haber criticado la victoria del AKP.

Este miércoles, en el mismo discurso, Erdogan reiteró su firmeza frente al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). En julio, después de dos años de tregua, se reanudaron los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad turcas y las milicias kurdas. "Las operaciones continuarán con determinación contra la organización terrorista en el interior y el exterior de Turquía", recalcó.

El jefe del Estado también afirmó que los rebeldes del PKK han matado a 248 policías, militares y civiles desde el verano. "Continuaremos nuestro combate hasta que la organización terrorista abandone el territorio turco y entierre las armas", insistió Erdogan.

La aviación turca bombardeó el martes las posiciones controladas por el PKK en Irak y en el sureste de mayoría kurda de Turquía. Dos soldados murieron este miércoles en Yüksekova, en la frontera con Irak, y la víspera habían muertos cuatro militantes kurdos.

AFP