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El presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan en el palacio presidencian en Ankara, el 20 de julio de 2016

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el miércoles por la noche la instauración del estado de emergencia durante tres meses en Turquía, donde intensificó la purga cinco días después del intento de golpe de Estado militar.

Detenciones, suspensiones, despidos. La purga alcanza a 55.000 turcos, especialmente de los sectores de la enseñanza, la policía, la justicia, el ejército y los medios de comunicación.

Esta enérgica respuesta generó temores en la comunidad internacional, que no frenaron la determinación del presidente turco, quien anunció la instauración del "estado de emergencia durante tres meses".

No obstante, Erdogan advirtió que la democracia no se verá comprometida en Turquía, ya que el estado de emergencia "busca proteger y reforzar" los valores de "la democracia, la ley y las libertades".

Esta decisión se anunció al término de una reunión del consejo de seguridad nacional y de un consejo de ministros en Ankara, adonde regresó el martes por la noche por primera vez desde el intento de golpe de Estado militar.

- ¿'Otros países' implicados? -

Esta medida era "necesaria para erradicar rápidamente todos los elementos de la organización terrorista implicada en el intento de golpe de Estado", agregó Erdogan, en alusión a su opositor, el predicador exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, cuya extradición reclama.

Sin citarlos, el presidente turco dijo que "puede que otros países están implicados" en el golpe que, a su juicio, podría no haber terminado. "Podrían haber otros planes", aseguró.

Steffen Seibert, el portavoz de la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, lamentó que "casi a diario se toman nuevas medidas que son contrarias a un modo de actuación respetuoso con el Estado de derecho".

Esta advertencia recuerda a la formulada el domingo por el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Marc Ayrault, a quien el presidente turco llamó el miércoles a "ocuparse de sus asuntos".

No obstante, Erdogan recibió el apoyo del secretario de Estado norteamericano John Kerry, quien rechazó "comentar" las purgas adoptadas por Ankara.

El intento de golpe de Estado en la noche del viernes al sábado ha dejado más de 300 muertos y ha sembrado el caos, especialmente en Ankara, donde el parlamento y la sede de la policía fueron atacados por los militares rebeldes.

Cinco días después del golpe fallido, unas 55.000 personas, principalmente policías y docentes, fueron suspendidos o despedidos, según un recuento de la AFP a partir de cifras oficiales y de los medios turcos.

Por otro lado, más de 9.000 sospechosos fueron detenidos o arrestados provisionalmente, aunque no estaba claro si estos se contaban dentro de los cerca de 55.000.

Según la agencia Anadolu, 99 generales y almirantes se encuentran en detención preventiva a la espera de su juicio. Ali Yacizi, un ayudante de Erdogan, también está detenido.

Un nuevo balance oficial informó de 312 muertos durante el golpe, entre ellos 145 civiles, 60 policías y tres soldados. Un total de 104 rebeldes perdieron la vida.

El estado de emergencia no es la única medida adoptada el miércoles. El Consejo de Enseñanza Superior (YÖK) turco prohibió a los profesores universitarios los viajes de trabajo al extranjero.

- Erdogan, fortalecido -

El miércoles, el ejército volvió a bombardear posiciones de los rebeldes kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Irak, por si alguien dudaba de su control absoluto sobre la fuerza aérea y el resto de fuerzas armadas.

Aunque la identidad de los responsables del golpe sigue siendo incierta, el sospechoso de ser el principal ejecutor es precisamente el general Akin Oztürk, máximo responsable del ejército del aire, y actualmente en prisión a la espera de ser procesado.

Los acontecimientos han fortalecido la imagen del dirigente en su bastión de Estambul, que bajó en masa a las calles para apoyarlo, al igual que en otras ciudades como Ankara o Esmirna (oeste) por quinta noche consecutiva.

El presidente llegó a Ankara el martes por la noche, donde recibió, por primera vez desde el intento de golpe, a un dirigente extranjero, el primer ministro georgiano Guiorgui Kvirikashvili, simbolizando la vuelta a la normalidad institucional.

Pero, el martes, las autoridades habían pedido la dimisión de más de 1.500 decanos de la universidad y había suspendido a 15.200 empleados del ministerio de Educación sospechosos de estar ligados al predicador Fethullah Gülen, acusado por el gobierno de ser el instigador en la distancia del levantamiento, aunque este lo ha desmentido formalmente.

Unos veinte medios audiovisuales han perdido también sus licencias.

A causa del período de incertidumbre, la agencia de calificación financiera SP Global Ratings anunció el miércoles que había rebajado un escalón la nota soberana de Turquía (de BB+ a BB).

Las autoridades turcas bloquearon, además, el acceso al sitio Wikileaks este miércoles, tras la publicación de casi 300.000 correos electrónicos de responsables del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamoconservador), en el poder en Turquía desde 2002.

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AFP