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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una ceremonia en Ankara el 30 de agosto de 2016

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El presidente turco desestimó que las milicias kurdas que operan en el norte de Siria se hayan retirado al este del río Éufrates y advirtió este viernes que su país no va a permitir que los grupos armados formen un "corredor del terror" en su frontera.

Turquía ya había advertido que va a seguir bombardeando a la milicia kurda del YPG (Unidades de Protección del Pueblo Kurdo) que Ankara cataloga como un grupo "terrorista".

"Ahora mismo, ellos dicen que se retiraron al este, pero nosotros decimos que no lo han hecho, no han cruzado", dijo Recep Tayyip Erdogan durante un discurso en el aeropuerto.

"Nadie puede esperar que vayamos a permitir que se cree un corredor del terror. No lo vamos a permitir", dijo el presidente turco en referencia al intento de grupos armados kurdos de unir tres "cantones" que ya establecieron en el norte de Siria.

Hace más de una semana que el ejército turco lanzó una ofensiva en el norte de Siria, denominada "Escudo del Éufrates", que tiene como objetivo repeler al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y también a las milicias kurdas, para impedir la formación de una región autónoma continua desde un extremo al otro de la frontera.

El miércoles, Turquía ya desmintió haber aceptado un acuerdo de tregua auspiciado por Estados Unidos, incluso si sobre el terreno los rebeldes afirmaban que había vuelto la calma.

Para Ankara, las milicias kurdas de siria son vertientes vinculadas al partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ilegal en Turquía, que desde 1984 lleva a cabo una sangrienta rebelión contra el Estado turco.

El PKK, está considerado como una organización "terrorista" por la Unión Europea y Estados Unidos.

El tema de los kurdos y Turquía, se suma al complejo entramado de actores que interaccionan en la guerra civil siria, en la medida que Estados Unidos apoya a los grupos kurdos, porque los considera como medio eficiente de combatir al grupo EI.

- Retroceso del EI -

Este jueves el ejercito turco había anunciado que expulsó a los yihadistas de tres localidades en el norte de Siria.

"Los pueblos de Zavgar, Tell El Agbar y Al Kulliyeh han quedado limpios de elementos terroristas", anunció el ejército en un comunicado difundido por la agencia estatal Anadolu.

El ejército indicó asimismo que había bombardeado 15 objetivos en Al Kulliyeh y en Zavgar, en la región de Jarablos, cercana a sus fronteras y recientemente arrebatada a los yihadistas en una operación relámpago de rebeldes apoyados por Ankara.

Además, el ejército turco procedió a operaciones de desminado en la ciudad siria de Jarablos, provocando importantes explosiones, constató un fotógrafo de la AFP.

Según la televisión turca NTV, los primeros habitantes de Jarablos empezaban a regresar el jueves, mientras las fuerzas turcas iniciaban la construcción de un muro entre esta ciudad y Karkamis, en la frontera siria, para impedir incursiones en territorio turco.

Se sospecha que los yihadistas del EI han dejado grandes cantidades de minas y explosivos sembrados y escondidos alrededor de Jarablos, que los equipos de desminado se afanan en desactivar o destruir desde hace varios días.

- ONU critica evacuaciones forzadas -

En el plano diplomático, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, criticó la "estrategia" de evacuación forzada practicada por el régimen sirio en sitios como Daraya, exfeudo rebelde cercano a Damasco que estuvo sometido a cuatro años de sitio.

"Comparto su miedo en lo que concierne al hecho de que después de Daraya nos arriesgamos a tener otras Darayas y ésta podría ser la estrategia de una de las partes en este momento", dijo De Mistura a los periodistas, tras culminar una reunión en Ginebra del grupo de trabajo sobre la ayuda humanitaria a Siria.

Daraya, una de las primeras ciudades en rebelarse contra el régimen de Bashar Al Asad, fue retomada totalmente el sábado pasado por el ejército después de la partida de miles de rebeldes y civiles que estuvieron sumidos a un asedio durante cuatro años, sufriendo incesantes bombardeos.

Desde el comienzo de la revuelta contra el régimen de Damasco en marzo de 2011, la guerra ha provocado más de 290.000 muertos y lanzó a las rutas a millones de personas obligadas a abandonar sus hogares. Actualmente, las conversaciones de paz se encuentran en punto muerto.

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AFP