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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (izq-abajo), firmando un autógrafo a una simpatizante tras votar en las elecciones legislativas turcas, en Estambul el 1 de noviembre de 2015

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El partido islamoconservador del presidente turco Recep Tayyip Erdogan obtuvo, contra todo pronóstico, un amplia victoria en las elecciones legislativas de este domingo, y recuperó la mayoría absoluta que había perdido apenas cinco meses atrás.

Con casi todas las papeletas escrutadas, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) obtuvo el 49,4% de los sufragios, 316 de los 550 escaños del Parlamento, anunciaron las cadenas NTV y CNN-Türk.

Esta victoria es una revancha para Erdogan, de 61 años, cuyo partido había perdido el pasado 7 de junio la mayoría parlamentaria que poseía desde hacía 13 años.

"Hoy es un día de victoria", se congratuló el primer ministro saliente, Ahmet Davutoglu. "Vamos a reconstruir una Turquía con todos sus ciudadanos", añadió, tendiendo la mano a sus rivales.

Más tarde por la noche, durante el tradicional discurso en el balcón de la sede del AKP en Ankara, Davutoglu hizo un llamado a la unidad del país, dividido más que nunca.

"Hoy no hubo perdedores, toda Turquía ganó", proclamó ante miles de simpatizantes reunidos pese al frío, y aseguró que el próximo gobierno defenderá los logros democráticos. "Los derechos de los 78 millones de ciudadanos están bajo nuestra protección", agregó.

En su primera reacción, el presidente Erdogan dijo en un comunicado que los electores votaron "a favor de la unidad y la integridad de Turquía".

"Nuestro pueblo expresó claramente (...) que prefiere el servicio y los proyectos a la controversia", concluyó.

La otra sorpresa de la jornada fue el mal resultado el Partido Democrático de los Pueblos (HDP, prokurdo) que, tras su entrada triunfal en la cámara en junio, esta vez salvó su puesto in extremis. Con 10,7% de los votos, un resultado apenas superior al umbral mínimo de representación, obtuvo 59 bancadas.

Esta incertidumbre provocó breves enfrentamientos por la noche entre la policía y manifestantes prokurdos en Diyarbakir, la gran ciudad kurda del sureste del país.

- Miedo a la inestabilidad -

El Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) quedó en segunda posición, con 24,5% de los votos y 134 escaños, delante del Partido de Acción Nacionalista (MHP, derecha), que obtuvo un 12% y 41 escaños. Ambos perdieron votos en comparación a junio.

La mayoría de sondeos daban al AKP entre el 40 al 43% de los votos, un resultado insuficiente para gobernar solo.

"Estoy muy triste pero este resultado significa que el pueblo se conforma con la situación actual", opinó Sevim, un estudiante de derecho de la universidad de Estambul. "El pueblo tiene el gobierno que merece".

"El miedo a la inestabilidad, junto a la estrategia de Erdogan de presentarse como el 'hombre fuerte que puede protegernos' ganaron", comentó por su parte el analista Soner Cagaptay, del Washington Institute, en Twitter.

En un clima de tensión marcado por la reanudación del conflicto kurdo y la amenazas yihadistas procedentes de Siria, Erdogan y su primer ministro, Davutoglu, se presentaron como los únicos garantes de la seguridad y la unidad del país, bajo el tema "el AKP o el caos".

Desde las elecciones del 7 de junio, el clima político se había deteriorado en Turquía.

En julio, el conflicto armado que enfrenta a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y a las fuerzas de seguridad (cerca de 40.000 muertos desde 1984) se reanudó en el sureste del país, de mayoría kurda, rompiendo la frágil tregua en vigor en los últimos tres años.

Erdogan se refirió a esta situación en su comunicado, afirmando que "el resultado electoral ha dado un mensaje importante para el PKK. La opresión y derramamiento de sangre no puede coexistir con la democracia".

- Elecciones 'injustas' -

El ataque suicida perpetrado hace tres semanas en Ankara por dos kamikazes cercanos al grupo Estado Islámico (EI), que dejó 102 muertos, atizó el miedo a la violencia yihadista proveniente de la vecina Siria, en guerra.

Esta degradación de la seguridad en Turquía preocupa cada día más a los socios occidentales de Ankara, empezando por la Unión Europea, que se enfrenta a la llegada masiva de refugiados, en su mayoría sirios, que pasan por Turquía.

Los rivales de Erdogan intentaron sin éxito durante la campaña criticar su giro autoritario, que ha llevado en los últimos días al cierre de dos cadenas de televisión de la oposición.

El líder del HDP, Selahattin Demirtas, reconoció haber perdido terreno respecto a junio (13% contra poco más de 10% el domingo), pero denunció una elección "injusta", realizada bajo la amenaza yihadista.

"De todas maneras fue una gran victoria", añadió. "Perdimos un millón de votos pero seguimos de pie ante las masacres (cometidas por el poder) y el fascimo", aseguró.

Su homólogo del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, denunció el clima de violencia durante la campaña. "Respetamos los resultados de las elecciones (...) pero el gobierno, todos los gobiernos, deberían respetar la supremacía del derecho. Nadie debe considerarse por encima de la ley", señaló.

En las elecciones de junio, el AKP obtuvo 40,6% de los sufragios y perdió la mayoría absoluta. Convencido de poder recuperarse, Erdogan dejó que las negociaciones lideradas por Davutoglu para la formación de un gobierno se estancaran y programó elecciones anticipadas.

AFP