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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, escucha una pregunta durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo rumano el 23 de marzo de 2016 en Ankara

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, viaja esta semana a Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones entre los dos aliados, tanto sobre el conflicto sirio como en temas como los derechos humanos.

Ninguna entrevista bilateral está prevista con el presidente Barack Obama en este segundo viaje de Erdogan a Estados Unidos desde que fuera elegido presidente turco, en agosto de 2014, lo que ilustra el distanciamiento entre los dos países, aliados en la OTAN.

Para Ankara, la visita de su presidente tiene como objetivo asistir, con otros jefes de Estado, a la cuarta cumbre sobre seguridad nuclear, el jueves y viernes en Washington.

También inaugurar una gran mezquita de estilo otomano en el estado de Maryland, vecino de Washington, lo que ilustra la voluntad turca de difundir su influencia cultural mas allá de sus fronteras.

Pero la inexistencia de un encuentro cara a cara entre los dos presidentes, mientras se combate contra el Estado Islámico (EI) en Oriente Medio, refleja el clima entre los aliados.

En el aeropuerto de Estambul este martes, poco antes de viajar a Washington, Erdogan afirmó sin embargo que se entrevistaría con su homólogo estadounidense durante esa cumbre, aunque la forma de esa reunión queda por definir.

Un comunicado de la presidencia turca, en el que se anunciaba el viaje, ni siquiera citaba a Obama, e indicaba solamente que Erdogan celebraría conversaciones de alto nivel en Washington sobre la lucha contra el terrorismo tras los atentados de Bruselas, Ankara y Estambul.

Según el diario Hürriyet, Erdogan esperaba inaugurar la mezquita, la única en Estados Unidos con dos minaretes, junto a Obama, pero éste rechazó la idea.

- "Relaciones envenenadas" -

Turquía fue durante mucho tiempo percibido por Estados Unidos como un aliado musulmán clave y una fuerza moderada de estabilización en la región.

Las relaciones se han crispado en los últimos meses debido a Siria. Washington pide a Turquía que haga más para combatir al EI, mientras Ankara expresa su frustración por el apoyo estadounidense a los combatientes kurdos.

Derrotar al EI es la prioridad de Washington. Pero Turquía quiere ante todo la salida del poder del presidente sirio, Bashar al Asad, una hipótesis cada vez menos plausible tras el apoyo militar ruso al régimen de Damasco.

Washington apoya activamente a los kurdos sirios y a su principal partido, el PYD, pues considera que constituyen la mejor opción de luchar contra el EI. Pero Ankara los considera como la rama siria del kurdo PKK, el gran enemigo interior.

A estas tensiones se añaden las denuncias de Washington sobre los ataques en Turquía contra la democracia y a la libertad de expresión. "No estamos siempre de acuerdo en todos los temas. La libertad de prensa es un ejemplo de ello", dijo el lunes el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby.

Durante su viaje a Estados Unidos, Erdogan prevé también cenar con empresarios y responsables de la comunidad judía estadounidense, informó su portavoz, en un intento de reconstruir los lazos entre Turquía e Israel.

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AFP