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La jefa del Gobierno regional escocés, Nicola Sturgeon, el 7 de noviembre de 2016 en Sheffield, norte de Inglaterra

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La jefa del Gobierno de Escocia, la nacionalista Nicola Sturgeon, anunció este lunes que solicitará permiso al Parlamento regional para convocar un nuevo referéndum de independencia del Reino Unido.

"La semana que viene buscaré la autorización del Parlamento para llegar a un acuerdo con el Gobierno británico" para este referéndum, con la idea de celebrarlo entre el otoño (boreal) de 2018 y la primavera de 2019, dijo Sturgeon, descontenta porque, afirmó, Londres no está teniendo en cuenta las necesidades de Escocia en el Brexit.

La primera ministra británica, Theresa May, tiene que dar su acuerdo al referéndum, y, en su primera reacción, sin descartar explícitamente concederlo, reprochó a los nacionalistas escoceses que "la política no es un juego".

La demanda de un referéndum "es profundamente lamentable y coloca a Escocia en un camino de mayor incertidumbre y división", añadió May. "Las evidencias muestran que la mayoría del pueblo escocés no quiere un segundo referéndum de independencia".

"En vez de hacer politiqueo con el futuro de nuestro país, el Gobierno escocés debería concentrarse en gobernar bien y ofrecer buenos servicios públicos", concluyó.

Para Sturgeon, sin embargo, no hay alternativa. "No es sólo nuestra relación con Europa la que está en juego, lo que está en juego es qué clase de país seremos", dijo en un discurso en Edimburgo.

El anuncio de la líder del Partido Nacional Escocés se produce la semana en que May notificará a la Unión Europea la ruptura, dando inicio a dos años de negociaciones de divorcio.

En el primer referéndum, en septiembre de 2014, los escoceses rechazaron la independencia (por un 55% de los votos frente a un 45%). Dos años después, votaron abrumadoramente (62%) a favor de seguir en la Unión Europea, aunque a nivel nacional se impuso la salida.

- Sturgeon: tenemos el mandato para convocarlo -

"No elegimos estar en esta posición, y hubiéramos preferido no estarlo", aseguró. Sin embargo, continuó, se toparon "con un muro de intransigencia" al tratar de negociar con la primera ministra una salida de la UE que perjudique lo menos posible a Escocia.

"Desde junio, me he concentrado en lograr un acuerdo con el Gobierno británico que conciliase lo que votó Escocia y lo que votó el Reino Unido", dijo Sturgeon en un discurso en Edimburgo. "Aceptamos que Escocia abandonase la UE, pero esperábamos que el Reino Unido se mantendría en el mercado único", cosa que May desdeñó.

El Gobierno británico "no se ha movido ni un centímetro en busca de un compromiso o un acuerdo", lamentó. "Se descartó seguir perteneciendo al mercado único sin consultar con Escocia ni con ningún gobierno autónomo".

En resumen, dijo Sturgeon, los escoceses han de tener la última palabra: "Daré los pasos necesarios para que los escoceses puedan elegir al final de este proceso".

Además, advirtió a Londres que no puede frenar el referéndum: "El mandato del Gobierno escocés para ofrecer este paso está fuera de cualquier duda".

Sin embargo, numerosos analistas coincidieron tras el anuncio en que Escocia no tendría fácil el reingreso en la Unión Europea tras la salida británica. Unos de los que sin duda se opondrían facilitar el ingreso sería España, por temor a que una adhesión fácil inspirase al nacionalismo catalán.

"Demandar el reingreso sería tremendamente complicado", dijo a la AFP Michael Keating, profesor de Ciencias Políticas de la escocesa Universidad de Aberdeen.

Según él, Sturgeon no convoca inmediatamente el referéndum "porque el precio del petróleo es bajo y la economía no anda muy bien", añadió. El crudo del mar del Norte es el principal ingreso de la economía regional.

AFP