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Los trabajadores preparan la infraestructura para la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el 5 de enero de 2017 en el Capitolio, Washington

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Donald Trump todavía no ha tomado posesión del Salón Oval pero ya se vanagloria de ello: su elección ha devuelto la confianza a miles de negocios estadounidenses, ha fortalecido el consumo y ha evitado deslocalizaciones de empresas.

El fabricante de automóviles estadounidense Ford le ha dado más argumentos, al anular el martes la construcción de una fábrica en México para invertir en Estados Unidos y crear 700 empleos, aduciendo un "voto de confianza" a la agenda económica del futuro presidente estadounidense.

En diciembre fue el fabricante estadounidense de climatizadores Carrier quien mantuvo 1.000 empleos en Estados Unidos en vez de transferir la producción a México, tras un acuerdo con Trump, y mediante siete millones de dólares de reducciones fiscales.

"Ya han visto lo que está pasando (...), ¡Y eso que todavía no estamos en el cargo!", declaró entonces el futuro presidente, que conquistó la Casa Blanca con la promesa de atraer empleos y fábricas a Estados Unidos.

Su elección hizo zambullirse a los mercados bursátiles estadounidenses en la euforia, y el índice Dow Jones encadena récords desde las elecciones del 8 de noviembre, contradiciendo a los numerosos profetas que vaticinaban un crack económico en caso de victoria del magnate novicio en política.

"Antes de que hubiera posibilidades de que fuera elegido, nadie prestaba atención a su programa, que es precisamente lo que las empresas quieren: mucha desregulación y reducción de impuestos", analiza para la AFP Aparna Mathur, del centro de análisis conservador American Enterprise Institute.

Wall Street terminó por darse cuenta y, desde entonces, mantiene su índice estrella cercano del umbral simbólico de los 20.000 puntos.

- '¡Gracias Donald!' -

Varios barómetros económicos dan cuenta de un regreso del optimismo a Estados Unidos. Según una encuesta de la Reserva Federal de Filadelfia de diciembre, la proporción de empresas que confían en el porvenir se ha doblado en un mes y la confianza de los consumidores alcanza su valor más alto en 15 años. "¡Gracias, Donald!", se autocongratuló el futuro presidente.

Su estrategia inédita de dirigirse por Twitter a los grandes grupos industriales (General Motors, Ford, Toyota...) para que inviertan en Estados Unidos parece que ha rendido sus frutos.

"Por una parte continúa su campaña, y eso le hace aparecer como alguien para quien verdaderamente el empleo es una prioridad", señala Mathur, añadiendo, no obstante, que Trump deberá pasar a un enfoque más clásico una vez que esté instalado en la Casa Blanca.

El optimismo de los medios de negocios estadounidenses se explica también por un hecho político sin relación con la personalidad de Donald Trump: por primera vez, desde 2010, la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso avanzan con una bandera común.

- Incertidumbre -

"Hay un sentimiento general de que podrían llevarse a cabo más cosas ahora que el gobierno estadounidense esta unificado detrás del Partido Republicano", explica a la AFP Mark Zandi, economista jefe de la agencia de calificación de riesgo Moody's.

Durante el mandato de Barack Obama, el presidente demócrata y el Congreso dominado por los republicanos no dejaron de enfrentarse, provocando graves crisis presupuestarias e impidiendo cualquier reforma tributaria en las empresas, desacreditada en todas partes.

Según los expertos, todavía hace falta mucho para transformar el pequeño "sobresalto" del que se beneficia el presidente en un impulso durable y, en este contexto, los interrogantes sigue siendo numerosos.

Trump prometió un vasto plan de infraestructuras de contornos difusos que podría gravar las finanzas públicas, y en diciembre la Reserva Federal hablaba de la "incertidumbre considerable" que rodeaba el programa del próximo gobierno.

Finalmente, la guerra comercial que Trump ha prometido emprender China o México podría hacer cambiar de humor a las multinacionales estadounidenses, que dependen para muchas de sus actividades del extranjero, en tanto que el fortalecimiento del dólar hará sus exportaciones más onerosas.

"Hay que esperar a ver qué tiene en mente exactamente", expresó Zandi.

Exconsejero en la Casa Blanca con Barack Obama, Jared Bernstein es más contundente e indica a la AFP que predice un duro porvenir si Trump pone en marcha su programa de desregulación y de reducción de impuestos.

"La gente que no padece amnesia económica (...) recordará todavía que (es este cóctel) el que nos metió en un lío en 2008" y provocó la crisis financiera, dijo.

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AFP