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El secretario estadounidense de Defensa, Jim Mattis, estrecha la mano al secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, en Bruselas, el 29 de junio de 2017

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El secretario norteamericano de Defensa, Jim Mattis, llamó este jueves a sus aliados de la OTAN a terminar el trabajo en Afganistán, donde las fuerzas gubernamentales enfrentan a los insurgentes talibanes.

"Existe un consenso para decir que quizás retiramos nuestras tropas demasiado pronto", dijo Mattis, para quien "no se puede decir 'estoy cansado de eso', volver a casa y a continuación ser golpeado de nuevo" por el terrorismo, agregó.

Estados Unidos, que llegó a contar con más de 100.000 soldados en Afganistán, está preparando una nueva estrategia para una guerra que se ha prolongado 16 años desde el atentado del 11 de septiembre de 2001.

Desde la retirada de la mayoría de las tropas occidentales a finales de 2014, la OTAN puso en marcha a principios de 2015 la operación Apoyo Decidido con el despliegue de hasta 13.500 soldados, la mitad de ellos de Estados Unidos.

Los mandos militares estadounidenses en la región reclaman desde hace meses refuerzos de varios miles de soldados para ayudar a Kabul a hacer frente a los talibanes, quienes recrudecieron su ofensiva y sus atentados como el que dejo en mayo 150 muertos en la capital.

"La gran pregunta es: ¿Cuál sería el precio si no llevamos a cabo esta guerra? Yo no estoy dispuesto a pagarlo", reiteró Mattis.

El secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, anunció previamente este jueves, sin ofrecer cifras, el aumento del número de soldados aliados, después que 15 de los 29 países miembros se comprometieran a enviar más soldados.

Fuentes diplomáticas indicaron que se estudia un aumento de entre 2.000 y 3.000 soldados, que correspondería a las necesidades en efectivos en 2018 para que la OTAN pueda llevar a cabo su misión completamente. Responsables estadounidenses la cifran en más de 4.000.

El objetivo es "ayudar a los afganos a combatir y asumir la plena responsabilidad" en seguridad, añadió el jefe de la OTAN, quien precisó que los soldados de sus países no entrarán en combate, sino que asesorarán y formarán como hasta ahora a las tropas afganas.

Hay que "garantizar que somos capaces de salir del callejón sin salida y preparar el terreno para una solución política", estimó Stoltenberg, para quien "la corrupción es una amenaza estratégica muy grave", causa también de "inestabilidad y violencia" en el país.

AFP