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El jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, durante un mensaje a la prensa el 10 de enero de 2018 en Sangolquí, Ecuador

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El proceso de paz con el ELN entró en su peor crisis tras ataques de la guerrilla en Colombia que dejaron en suspenso la reanudación de los diálogos en Quito.

En una sorpresiva decisión, el presidente Juan Manuel Santos pidió el regreso de su principal representante en las negociaciones, Gustavo Bell, al día siguiente de expirar el primer alto al fuego bilateral pactado con el grupo rebelde desde su alzamiento en armas en 1964.

Vamos a "evaluar el futuro del proceso", afirmó Santos en un mensaje al país tras culpar al ELN de "unas acciones terroristas" esta madrugada que afectaron el transporte de crudo, causaron la muerte de un soldado y dejaron dos infantes de marina heridos en el noreste de Colombia.

La estatal Ecopetrol señaló que en total hubo cuatro ataques contra la infraestructura petrolera en los departamentos de Boyacá, Casanare y Arauca.

A raíz de ello, Santos dejó en suspenso la apertura del quinto ciclo de conversaciones de paz, en el que justamente debía negociarse una nueva tregua.

En Quito, el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, aseguró que los "incidentes" se produjeron "en medio de la compleja situación de conflicto".

"Pese a ellos, no debe alterarse el curso de las conversaciones", señaló Beltrán, quien admitió a la AFP que el proceso había entrado en crisis.

Pero "si (el gobierno) está interesado en que le busquemos una salida a este incidente, si hay una respuesta positiva, la delegación (del ELN) permanecerá acá", añadió.

Sin embargo, Santos instruyó a las Fuerzas Armadas a "actuar con contundencia para responder a esta agresión" y acusó a la organización de haberse negado a acordar una nueva tregua, lo que desató una tensión jamás vista en el proceso que comenzó en febrero de 2017 en la capital ecuatoriana.

- Incertidumbre -

El analista Víctor de Currea-Lugo, experto en el ELN, consideró que lo ocurrido podría desencadenar la ruptura definitiva de la mesa de diálogo.

"La decisión (de las partes) era de no levantarse de la mesa independientemente de lo que sucediera, pero la gravedad de haber roto el cese de esta manera, y los atentados que acaban de producirse, hacen irremediable" que se esté frente a la "mayor crisis", señaló.

Por lo pronto, Santos y Bell analizarán la ofensiva insurgente y sus "implicaciones para el futuro de mesa de diálogo", insistió el gobierno en un comunicado.

Tras haber firmado un acuerdo que condujo al desarme y transformación en partido de la guerrilla marxista FARC, Santos se empeñó en sacar adelante un pacto similar con el ELN, y extinguir así el último conflicto armado del continente que, en medio siglo, deja millones de víctimas.

No obstante, en casi un año de difíciles conversaciones, apenas ha conseguido que los rebeldes acepten una tregua, sin que todavía haya mayores avances en los seis puntos en discusión.

Durante el cese al fuego, que estuvo vigente del 1 de octubre al martes, no hubo enfrentamientos entre militares y guerrilleros, pero las partes se acusaron de incumplimientos relacionados con otros compromisos.

Pero quizá lo que más juega contra el proceso es el tiempo: en agosto Santos termina su segundo y último mandato de cuatro años, con las encuestas en contra y una contienda electoral que, una vez más, se divide entre partidarios y críticos de los tratos con los rebeldes.

- Divisiones -

Asimismo, los analistas coinciden en que el ELN enfrenta una división interna que dificulta todavía más los diálogos.

"Creo que se impone una línea dura dentro del ELN, ahí hay diferentes tendencias", opinó De Currea-Lugo.

El martes, en una entrevista con AFP, Beltrán hizo un llamado a la "calma" entre las partes.

"Hemos llegado a un estadio importante que es desarrollar las conversaciones en medio del cese bilateral. Vamos a tratar de que eso se mantenga", subrayó.

Aun cuando las dos partes pretendían seguir adelante con las negociaciones sin el ruido de la guerra, el ELN y sus 2.000 combatientes parecían ya preparados para una eventual arremetida oficial en departamentos como Chocó, en la frontera con Panamá, según se desprende de un mensaje del comandante Uriel, del Frente de Guerra Occidental Ómar Gómez.

La crisis se presenta antes de la visita de dos días a Colombia que empezará el sábado el secretario general de la ONU, António Guterres.

Naciones Unidas ha acompañado el proceso con las FARC e hizo parte del mecanismo de verificación de la tregua con el ELN.

Guterres se reunirá con Santos, con líderes de las FARC y representantes de la Iglesia católica en Bogotá. Viajará también al Meta (centro) para visitar una zona de reintegración de excombatientes de la exguerrilla comunista.

El Consejo de Seguridad de la ONU lamentó los ataques del ELN y expresó su "esperanza" para que se renueve la tregua.

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AFP