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Unos soldados guatemaltecos descienden de un camión en Santa Catarina Pinula, donde se produjo el deslizamiento de tierra, el 5 de octubre de 2015

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Las autoridades guatemaltecas comenzaron a estudiar el lunes la reubicación de los supervivientes del trágico alud de la semana pasada, que ha dejado al menos 142 muertos en una empobrecida localidad de Santa Catarina Pinula, prácticamente sepultada por el deslizamiento de tierra y donde los socorristas aún buscan a 300 desaparecidos.

El secretario ejecutivo de la estatal Coordinadora para la Reducción de Desastres (CONRED), Alejandro Maldonado, dijo que varias instituciones del Estado comenzaron a trabajar para evacuar totalmente a las personas que se resisten a abandonar el lugar del desastre.

En la noche del jueves, un dantesco deslizamiento de tierra arrasó unas 125 viviendas en la aldea Cambray II, en el municipio de Santa Catarina Pinula, a 15 kilómetros al este de la capital.

El director de incidentes de la CONRED, Sergio Cabañas, dijo el lunes a la AFP que el saldo hasta el momento es de 142 muertos y 300 desaparecidos. Un balance anterior dado en la noche del domingo indicaba que los cuerpos de rescate habían recuperado 131 cadáveres.

"Se está haciendo un censo para registrar a las familias que serán beneficiadas con el traslado a un lugar seguro", afirmó Maldonado en una rueda de prensa.

Los socorristas tienen previsto continuar este martes la búsqueda de víctimas entre los escombros del desastre.

- Una zona de riesgos -

La aldea Cambray II, rodeada de grandes peñascos arenosos no aptos para construir, comenzó a ampliarse en los últimos años por personas de escasos recursos provenientes principalmente del altiplano occidental, donde se concentran los indígenas mayas del país centroamericano. "En el lugar había casas formales construidas con cemento, pero también de lámina (de zinc) y madera. La mayoría provenían del interior del país, como el altiplano", dijo a la AFP Julio Sánchez, del cuerpo de Bomberos Voluntarios y portavoz del puesto de comando en el lugar de la tragedia.

De acuerdo con el socorrista, el área no era apta para la agricultura y por ello sus habitantes se dedicaban al trabajo doméstico, transporte en camionetas, venta de tortillas o atendían locales en centros comerciales. "Ellos tenían trabajos populares y eran de escasos recursos", por ello se instalaron en un lugar de alto riesgo, puntualizó.

Es el caso de Samuel Morales, quien sobrevivió a la tragedia porque cubría el turno de noche en la farmacia donde trabaja, pero no ha podido localizar a su esposa y a tres hijos. Su hermana Julia, quien vive en la capital, narró a los periodistas que en varias ocasiones le pidió a Samuel que dejara el lugar. "El cerro, el cerro, salga de aquí por favor, por su familia", contó Julia que le decía a su hermano Samuel.

- Sitio inhabitable -

Maldonado recordó que la zona ya había sido declarada de alto riesgo por las autoridades de protección civil, por estar asentada entre altas laderas y cercana a un río.

En noviembre y diciembre pasados, la CONRED emitió unas recomendaciones a la municipalidad en las que advertía de que debía impedir "el desarrollo, incremento y ampliación de viviendas o infraestructuras" en el lugar por la socavación y erosión de la tierra, así como el paso de un río por el lugar. "Es importante acotar la magnitud del problema que tenemos, esto que se dio aquí, en Cambray, es simplemente un caso trágico de muchos potenciales que podemos tener en el área metropolitana", advirtió, en alusión a que miles de personas en condiciones precarias viven en cerros y cuencas de la ciudad.

Para garantizar que personas de escasos recursos no vuelvan a asentarse en el lugar, Maldonado dijo que se emitió un acuerdo gubernamental que declara el sector de alto riesgo. "Por ley está prohibida la inversión pública y privada en el lugar, por lo que no podríamos legalmente realizar la reconstrucción de ese sector ni rehabilitar servicios como agua potable, drenajes y energía eléctrica", insistió. "Eso (el acuerdo) hace obligatorio el traslado de las familias que pudieran quedar en las viviendas que aún están", afirmó.

El lunes, el gobierno guatemalteco decretó tres días de duelo nacional por la tragedia.

Aunque ya se ha superado el periodo de 72 horas vitales para recuperar a supervivientes, la operación de rescate continuará, salvo que lo impidan las lluvias, el aumento del cauce del río que pasa por el lugar u otras condiciones adversas.

En el sitio del siniestro, los fuertes olores por los cuerpos en descomposición obligaron a los socorristas a utilizar mascarillas para evitar también la propagación de enfermedades.

AFP