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Los nacionales de otros países del Golfo instalados en Catar, instados a regresar a sus países, dudan en obedecer, en particular los que fundaron familias en el pequeño emirato

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Las restricciones a la movilidad impuesta a Catar por sus vecinos trastornaron la vida de numerosas personas y familias, víctimas colaterales de una crisis diplomática que los supera.

Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos y Baréin cerraron el 5 de junio sus fronteras marítimas, aéreas y terrestres con Catar, país al que acusan de "apoyar el terrorismo" y mantener relaciones demasiado estrechas con Irán, rival de Riad.

Esos países ordenaron a sus ciudadanos instalados en Catar que dejen el país e instaron a salir a los cataríes que residen en sus territorios.

Sara, una catarí de 29 años, tenía que comenzar su último año de universidad en Dubai. El 5 de junio "nos dijeron que ya no estábamos autorizados a ir allá y que todos los estudiantes (cataríes) debían regresar a Doha", contó a la AFP en el Centro de pedidos de indemnizaciones creado por Doha.

"Cuando se prohíbe ir a estudiar, se rompe un sueño. (...) Decides ir a la universidad" y "un día, bruscamente, sin previo aviso, alguien te dice 'no, te quedas en casa'", explicó la mujer.

Tiene ahora la esperanza de cumplir su sueño terminando sus estudios en Doha, como se lo prometieron las autoridades a los estudiantes repatriados. Pero está marcada sobre todo por el impacto de la crisis en numerosas familias -incluida la suya- en una región en donde los lazos matrimoniales trascienden las fronteras.

"La mitad de mi familia está en Dubái, en Emiratos, también tengo familia en Barein", cuenta la estudiante hija de una emiratí y de un catarí. "No puedo visitar más a mi abuela o abuelo".

"Mi abuela está enferma y no puede ver a su hija", continúa. La madre de Sara no quiere viajar a Emiratos por miedo a no poder regresar a Catar. Sara también habla del funeral de un tío fallecido recientemente que se hizo sin una parte de la familia.

Los nacionales de otros países del Golfo instalados en Catar, instados a regresar a sus países, dudan en obedecer, en particular los que fundaron familias en el pequeño emirato. Pero algunos temen represalias de sus países de origen.

- "Atrapadas" -

Una mujer saudí y sus dos hijas adultas, instaladas en Catar desde hace varios años y que prefieren no ser identificadas, dicen estar aterrorizadas. Están atrapadas entre el miedo que les inspiran las autoridades de su país y la incertidumbre sobre su futuro en Catar.

"Tenemos la impresión de estar en una trampa", afirma la madre por teléfono, con voz angustiada. "Debemos renovar nuestras visas dentro de un año".

"Es aterrador, no sabemos lo que va a pasar", continuó la mujer que no quiere regresar a Arabia Saudí, pero que teme no cobrar la pensión saudí de su marido fallecido. Sus dos hijas trabajan en Qatar y también se quieren quedar.

Para numerosas cataríes casadas con nacionales del Golfo elegir es un dilema. En Catar, como en el resto de los países del Golfo, la descendencia hereda únicamente la nacionalidad del padre.

Un dilema que se presenta cuando por ejemplo una catarí cuyo marido extranjero decide partir. ¿Qué elegir? ¿Quedarse con los niños en su propio país en donde son extranjeros? ¿Partir con ellos a un país percibido como un 'enemigo'? ¿O dejar que se los lleve el marido?

Frente a este dilema, las autoridades cataríes acaban de crear un estatuto inédito que otorga derechos especiales a algunos extranjeros, en particular a esos niños.

Otros cataríes que pasan por el centro de pedidos de indemnizaciones temen también por sus bienes en los países vecinos, como Nur por sus departamentos en Dubái de los que ya no se puede ocupar. O Ahmed y Abdalá por sus camellos, verdaderas fortunas, bloqueados en Arabia Saudí adonde se los envía tradicionalmente para pastar.

"No pensaba que podían suceder cosas así entre hermanos" del Golfo, dice Abdulá Mohamed al Marri, un funcionario catarí. Para Ahmed, otro funcionario, "estas historias políticas deberían quedarse al nivel de dirigentes, la gente no debería estar implicada".

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AFP