El gobierno de Bolivia expresó este lunes su "absoluta confianza" en las Fuerzas Armadas, dos días después de que un líder opositor las llamara a intervenir en la crisis política desatada tras la cuestionada reelección del presidente Evo Morales.

"Nosotros confiamos absolutamente en las Fuerzas Armadas. El que va a tocar las puertas de las Fuerzas Armadas está buscando sangre", afirmó el ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, al canal privado de TV Gigavisión.

El jefe del poderoso Comité Cívico de Santa Cruz (derecha), Luis Fernando Camacho, quien pidió la intervención de los militares el sábado, anunció en tanto este lunes que viajará a La Paz el martes para llevarle a Morales una carta de renuncia para que la firme, tras cumplirse el plazo de 48 horas que le había dado para que dimitiera.

"Quiero decirle al presidente que yo personalmente le voy a llevar esa carta a la ciudad de La Paz, que sepa que no estoy yendo con las armas", dijo Camacho en un mitin en la ciudad de Santa Cruz.

"Yo les aseguro que Dios me va a traer con la carta firmada", agregó Camacho en el multitudinario acto en la región más rica de Bolivia y bastión opositor, 900 km al este de La Paz.

Las Fuerzas Armadas se han mantenido al margen del conflicto político de Bolivia, que entró en su tercera semana de protestas contra Morales, cuyo helicóptero sufrió este lunes una "falla mecánica" al despegar en un poblado andino y debió aterrizar de emergencia aunque sin mayores consecuencias.

Los bloqueos de calles arreciaron en La Paz, mientras Santa Cruz se mantenía en paro total en demanda de la renuncia de Morales, reelegido para un cuarto mandato en los cuestionados comicios del 20 de octubre.

En Washington, el canciller de Bolivia, Diego Pary, denunció el lunes un golpe de Estado en curso en su país impulsado por la oposición, en una sesión extraordinaria del consejo permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

"La agresión selectiva de la ciudadanía y a las fuerzas de seguridad, el llamamiento a levantarse a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, y finalmente la conminatoria bajo amenaza al presidente Evo Morales de dejar el gobierno en 48 horas, son claras evidencias de que hay un golpe de Estado en camino", dijo Pary en la reunión.

- OEA pide material electoral -

Paralelamente, una misión de la OEA que audita las elecciones pidió este lunes a los bolivianos que le entreguen la "información y documentación" que posean sobre los comicios y "sucesos poselectorales".

El comunicado de la misión no menciona sin embargo la posibilidad de que se haya extraviado material electoral, como actas de mesas o papeletas de votación. Aunque al día siguiente de los comicios fueron quemadas cinco oficinas electorales regionales por furiosos manifestantes.

La misión pretende entregar su informe preliminar en 20 días, tras iniciar su labor con el pie izquierdo por la sorpresiva renuncia de su jefe, el mexicano Arturo Espinosa, quien admitió que había publicado artículos críticos sobre Morales.

La oposición boliviana rechaza la auditoría de la OEA, pues afirma que se trata de "una maniobra distraccionista para mantener a Morales en el poder".

- Bloqueos -

Varias rutas y puentes permanecieron bloqueados este lunes en la zona sur de La Paz, donde viven las familias de clase media alta y alta, mientras las actividades en las escuelas siguieron virtualmente paralizadas.

En el centro de la capital, la actividad se desarrolló con normalidad, pero los alrededores de la casa de gobierno permanecieron bloqueados por la policía, con el tránsito vehicular suspendido en las calles aledañas.

La Asociación Nacional de Supermercados explicó que muchos locales afiliados tenían algunas dificultades para abastecerse y atendían en horario parcial debido a los bloqueos, pero aclaró que no han habido alzas de precios.

- Fútbol bajo amenaza -

Desde que comenzaron las protestas, al día siguiente de la votación, se han registrado dos muertos y unos 140 heridos, según la Defensoría del Pueblo.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, salió en apoyo de Morales, al afirmar el domingo en Cuba que él había resistido varios ultimátum para sacarlo del poder y auguró que su aliado boliviano saldrá igualmente airoso.

En tanto, el torneo Clausura del fútbol boliviano está en riesgo de cancelación por la crisis política, tras cinco fechas suspendidas, con un total de 35 partidos postergados.

La oposición afirma que Morales ganó la reelección con "fraude", por lo que exige nuevos comicios. Destacan que el sistema de conteo rápido estuvo paralizado 20 horas y al reanudarse arrojó un drástico e inexplicable cambio de tendencia, según observadores de la OEA.

Los opositores dicen que Morales está empecinado en mantenerse en el poder a toda costa y recuerdan que desconoció un referendo celebrado en 2016 en el que los bolivianos rechazaron la reelección indefinida. Pero un polémico fallo en 2017 de un tribunal constitucional afín le permitió ser nuevamente candidato.

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