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Unos almacenes de firmas de moda de Pekín, en una imagen del 7 de septiembre de 2015

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China tuvo en octubre un excedente comercial récord, con una nueva caída de las importaciones y de las exportaciones que confirma la debilidad persistente de la segunda economía mundial y las dificultades de su demanda interior.

Las importaciones chinas, calculadas en dólares, retrocedieron en octubre un 18,8% respecto al mismo mes del año anterior, a 130.774 millones de dólares. Se trata del duodécimo mes consecutivo de bajada y llega tras una caída del 20,4% en septiembre.

Como ocurre desde julio, las exportaciones retrocedieron también, un 6,9% en octubre, a 192.414 millones de dólares, en una contexto de debilidad de la demanda internacional, anunciaron las aduanas chinas. Esta caída supera con creces el 3,2% pronosticado por los analistas consultados por la agencia Bloomberg News.

El excedente comercial resultante fue de 61.640 millones de dólares, lo que implica un alza interanual del 34%. Es el mayor excedente registrado por China desde 1995, fecha de los últimos datos relativos en manos de Bloomberg.

China es un motor clave del crecimiento mundial y, como tal, la desaceleración de su crecimiento (6,9% en el tercer trimestre, el nivel más bajo desde 2009) y de su comercio exterior ha generado temor en las plazas financieras internacionales.

Además, perjudica considerablemente las finanzas de los países productores de materias primas, para los que el gigante asiático es un cliente esencial.

En la segunda economía del planeta, el sector inmobiliario está ahora saturado, después de años de euforia, el gasto público se está ralentizando en las infraestructuras y el sector manufacturero acusa los efectos de la sobrecapacidad.

Todo esto explica una ralentización general de la economía y la caída de la demanda de materias primas como el carbón y el acero, ingredientes clave de la industria pesada.

- Una transición difícil -

Las cifras de las aduanas confirman que la demanda no tiene visos de mejorar. En los diez primeros meses del año, las importaciones de carbón retrocedieron cerca de un 30% en volumen y un 40% en valor.

Pekín está reorientando su economía hacia un modelo más sostenible y basado en el consumo interno, los servicios y las nuevas tecnologías, aunque la transición está resultando complicada.

Una serie de intervenciones ineficaces en los mercados financieros y la repentina devaluación del yuan en agosto sembraron desconfianza entre los inversores respecto a las autoridades.

Y, según los analistas del banco australiano ANZ, las exportaciones chinas no han terminado de acusar las turbulencias. El yuan "sigue siendo fuerte", lo cual supone "una deterioro de la competitividad" del país. "Una recuperación económica moderada en los países desarrollados podría sostener la demanda mundial, pero las exportaciones chinas no saldrán a priori beneficiadas de eso, por la devaluación de las divisas de otros mercados emergentes", apunta el ANZ.

Según Capital Economics, que se expresó antes de la publicación de los últimos datos, el excedente comercial persistente reforzará previsiblemente la moneda china.

El presidente chino, Xi Jinping, acaba de fijar el rumbo de la economía del país para los próximos cinco años, diciendo que con un crecimiento anual del 6,5%, bastará para cumplir con el objetivo de duplicar la renta media por habitante en el decenio 2010-2020. Dicho nivel se establece claramente por debajo del "alrededor del 7%" fijado como objetivo por Pekín para este 2015.

AFP