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Rodrigo Rato llega a su oficina el 17 de abril de 2015 en Madrid

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El exdirector del FMI Rodrigo Rato, que pasó de ser el loado artífice del "milagro" económico español a uno de los símbolos de la corrupción, será juzgado por "apropiación indebida" cuando era presidente de Bankia, banco rescatado con dinero público.

Un juez de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, decidió este lunes que Rato, jefe del Fondo Monetario Internacional de 2004 a 2007, sea juzgado junto a otras 65 personas, acusadas "de un delito continuado de apropiación indebida" por haber gastado más de 12 millones de euros del banco mediante tarjetas bancarias sin ningún control.

El antiguo peso pesado del conservador Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, exvicepresidente del gobierno y exministro de Economía durante los mandatos de José María Aznar (1996-2004), Rato, de 66 años, conocido por la privatización de empresas públicas a finales de los años 1990, tuvo que abandonar el partido en 2014 tras el estallido de este escándalo.

"Alguien tendrá que decirle a Rodrigo que pida la baja", había dicho el propio Rajoy, según la prensa española, exigiendo su cese en un esfuerzo por limitar los daños sobre la imagen del partido.

En un caso separado, Rato es investigado por estafa, apropiación indebida, delitos contables, falsedad documental y administración desleal en relación con la salida a bolsa de Bankia en 2011.

En abril de 2015, el exministro era además detenido ante las cámaras en el marco de otra investigación, por presunto fraude fiscal y blanqueo de capitales, convirtiéndose a ojos de una opinión pública asfixiada por años de crisis en símbolo de los innumerables escándalos de corrupción en el PP.

"¡Rato, ratero, el peor de los peperos!", gritaron cientos de manifestantes aquel día ante la sede del partido gubernamental en Madrid pidiendo la dimisión del ejecutivo.

La corrupción "nos ha hecho más daño incluso que las propias decisiones que tomamos en política económica", reconoció Rajoy antes de las elecciones del 20 de diciembre, donde perdió estrepitosamente la cómoda mayoría absoluta con que gobernaba desde 2011.

- 'Tarjetas black' -

Los acusados en este caso, conocido como las 'tarjetas black', son exdirectivos y exmiembros del consejo de administración de la caja de ahorros Caja Madrid, que se transformó en Bankia tras su fusión con otras seis entidades en 2010. Entre ellos figura Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid de 1996 a 2009.

La fiscalía anticorrupción pide 6 años de prisión para Blesa y 4,5 años para Rato, en un juicio cuya fecha está aún por determinar. Los 66 implicados son también acusados por la propia Bankia y su matriz BFA y por el fondo de reestructuración bancaria, que en 2012 salvó al banco de la quiebra con unos 20.000 millones de euros de dinero público.

Convertida en símbolo de los abusos del sector bancario español, muy fuertemente expuesto a la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008, Bankia precipitó ese año la concesión a España de un histórico rescate financiero europeo de 41.400 millones de euros.

La fiscalía exige también a Rato y Blesa que devuelvan los millones gastados con las tarjetas opacas por personalidades del mundo económico, sindical y político que formaban parte de la dirección y administración de la entidad.

El juez retoma los argumentos de las acusaciones, para quienes ambos pueden ser responsables de "administración desleal" por haber permitido este sistema.

"El delictivo uso dado a las tarjetas de crédito hubiese sido imposible sin la participación de los presidentes de las entidades durante el tiempo que fueron utilizadas las tarjetas", recoge el juez.

Pero los dos hombres son además acusados de "apropiación indebida" por haber utilizado ellos mismos este sistema.

El escrito del juez refleja que Rato gastó más de 99.000 euros entre 2010 y 2012 con dos tarjetas y Blesa utilizó siete, de 2003 a 2010, por un total de más de 436.000 euros.

Según la prensa española, Blesa habría pagado de ese modo safaris en África por 9.000 euros o grandes vinos por 10.000 euros. Otros acusados retiraron cientos de miles de euros en metálico, compraron joyas, ropa de lujo o pagaron restaurantes.

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AFP