El trato que recibe el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, actualmente preso en Londres y amenazado de extradición a Estados Unidos por acusaciones de espionaje, está poniendo su vida "en peligro", afirmó un experto independiente de la ONU sobre la tortura.

En un comunicado, Nils Melzer, afirmó este viernes estar preocupado "por el continuo deterioro de la salud de Assange desde que fue arrestado y detenido a principios de este año", y aseguró que "su vida está ahora en peligro".

"A menos que el Reino Unido cambie urgentemente de rumbo y mejore su situación humanitaria, la exposición continua del señor Assange a la arbitrariedad y a los abusos podría costarle pronto la vida", advirtió el experto.

Melzer explicó a la AFP que su preocupación está relacionada con "nuevas informaciones médicas transmitidas por varias fuentes fiables, que afirman que la salud de Assange ha entrado en un círculo vicioso de ansiedad, estrés e impotencia, típico de las personas expuestas a un aislamiento prolongado y a una arbitrariedad constante".

"Aunque es difícil predecir con certeza la evolución exacta de estos síntomas, éstos pueden transformarse rápidamente en una situación que ponga en peligro su vida, como un paro cardíaco o una crisis nerviosa", precisó.

Acompañado por varios médicos, Melzer, profesor de derecho internacional, visitó en mayo al fundador de WikiLeaks en su prisión de Londres, un mes después de ser arrestado en la embajada de Ecuador en esa ciudad, donde llevaba siete años refugiado.

Tras la visita, Melzer dijo que Assange sufría "males físicos" y que presentaba "todos los síntomas típicos de una exposición prolongada a la tortura psicológica, así como ansiedad crónica y traumatismos psicológicos intensos".

- "Condiciones de opresión" -

Desde entonces, el experto no ha vuelto a ver a Assange, pero dijo tener información sobre su salud.

"Continúa estando detenido en condiciones de opresión, aislamiento y vigilancia que no se justifican por su condición de detenido", indicó Melzer.

El 21 de octubre, el australiano, de 48 años, pareció desorientado durante su primera aparición en público en seis meses, alardeando durante una audiencia en Londres y pareciendo tener dificultades para recordar su fecha de nacimiento.

Al final de la audiencia, declaró no saber lo que había ocurrido y se quejó de las condiciones de su detención en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en Londres.

En 2012, Assange, investigado entonces en Suecia por un caso de violación, se refugió en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición a ese país o a Estados Unidos, donde le acusan de espionaje por los documentos secretos filtrados por WikiLeaks.

Después de siete años en la representación diplomática, fue expulsado por la policía británica el 11 de abril, con el acuerdo de Quito. Fue inmediatamente detenido y condenado a 50 semanas de prisión el 1º de mayo por violar las condiciones de su libertad provisional.

Si Assange fuera extraditado a Estados Unidos podría ser condenado hasta 175 años de prisión.

Estados Unidos lo acusa de espionaje tras la publicación en 2010 por WikiLeaks de 250.000 cables diplomáticos y 500.000 documentos confidenciales sobre sus actividades militares en Irak y Afganistán.

A finales de mayo, la justicia estadounidense añadió varios cargos a su acusación, la mayoría de los cuales se refieren a violaciones de las leyes contra el espionaje, lo que suscitó las críticas de los defensores de la libertad de prensa.

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