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Joshua Boyle, el 14 de octubre de 2017, poco después de ser liberado de talibanes

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Un canadiense que permaneció cautivo por talibanes afganos durante cinco años, enfrenta en prisión cargos por agresión sexual, confinamiento ilegal y amenazas de muerte, que se suman a interrogantes sobre su personalidad.

Joshua Boyle, de 34 años, participó este miércoles durante menos de cinco minutos, por videoconferencia desde un centro de detención de Ottawa, en una audiencia judicial descrita por su abogado Eric Granger, como un procedimiento "puramente administrativo".

La próxima audiencia fue fijada para el 8 de enero.

Boyle y la estadounidense Caitlan Coleman, casados desde 2011, fueron secuestrados por talibanes tras su ingreso a Afganistán en 2012, y entregados a su red aliada Haqqani. Fueron liberados en octubre pasado, al igual que sus tres hijos, de entre seis meses y cuatro años de edad, nacidos en cautiverio.

El hombre enfrenta ahora 15 acusaciones, incluyendo ocho por asalto, dos por ataque sexual y dos por confinamiento ilegal.

Las otras acusaciones versan sobre amenazas de muerte, forzar a una persona a consumir una sustancia "peligrosa", considerada un antidepresivo, y mentir a la policía. Todos los hechos habrían sucedido luego de su retorno a Canadá.

En una declaración al diario Toronto Star, Caitlan Coleman, sin llegar a precisar si fue ella víctima de las agresiones, dijo que esos actos se debían "a la tensión y el traumatismo" que generó el secuestro en su marido y "los efectos" de ese drama "sobre su estado mental".

- Los Boyle con Trudeau -

Coleman viste ahora el hijab y es con ese velo que aparece junto a su marido en la cuenta de Twitter de la pareja el 19 de diciembre, en la oficina del primer ministro canadiense Justin Trudeau. Este, con la hijita de los Boyle en brazos, posa con toda la familia.

Liberados el 12 de octubre pasado en Pakistán, al igual que sus tres hijos, los Boyle prefirieron no embarcar en un avión del ejército de Estados Unidos y evitar pasar por territorio de ese país.

Desde su llegada al aeropuerto de Toronto, el 14 de octubre, Boyle acusó a los talibanes de haber asesinado a una niña nacida en cautiverio y violado a su mujer.

Se presentó junto a su pareja como "peregrinos que buscaban ayudar a simples campesinos en las regiones controladas por los talibanes en Afganistán".

"Hay buenos musulmanes, hay malos musulmanes. Los criminales que nos secuestraron (...) estaban dirigidos por jefes que no se guiaban por el islam", dijo al cotidiano Toronto Star en noviembre.

Esos dichos fueron desmentidos por los talibanes, según los cuales carecían "de fundamento".

Joshua Boyle defendió durante largo tiempo a Omar Khadr, un canadiense capturado en 2002 en Afganistán, cuando tenía 15 años de edad, y trasladado a la base de Guantánamo, donde pasó largo tiempo, antes de ser transferido a Canadá y liberado.

Boyle estuvo incluso casado con Zaynab Khadr, hermana de Omar.

La familia Boyle fue rescatada por las fuerzas armadas paquistaníes, que actuaron después de haber recibido información de inteligencia estadounidense.

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AFP