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Fallece el expresidente egipcio Hosni Mubarak

Hosni Mubarak, durante una reunión el 29 de septiembre del año 2010 en el palacio presidencial de El Cairo afp_tickers
Este contenido fue publicado el 25 febrero 2020 - 14:31
(AFP)

El expresidente egipcio Hosni Mubarak, que gobernó en Egipto durante tres décadas hasta que abandonó el poder tras un alzamiento popular, falleció este martes a los 91 años en un hospital militar.

Abdel Fatah Al Sisi, presidente desde 2014, elogió a uno de los "héroes de la guerra de octubre de 1973" contra Israel, durante la cual Mubarak dirigió las fuerzas del aire. Varios dirigentes extranjeros, entre ellos el palestino y el israelí, le rindieron homenaje.

Desde su dimisión, en febrero de 2011, tras 18 días de una revuelta sin precedentes contra su régimen, muchos fueron los rumores que cundieron sobre la salud del exjefe del Estado, tanto en la prensa como en las redes sociales.

Depresión aguda, cáncer, accidentes cardiovasculares o problemas respiratorios fueron algunas de las hipótesis lanzadas sobre la salud del expresidente, que estuvo varias veces hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos.

El martes, la noticia de su deceso en el hospital Al Galaa, en El Cairo, fue confirmada por la familia y difundida por la televisión egipcia.

Según los medios egipcios, el funeral militar de Mubarak tendrá lugar el miércoles en la mezquita Al Mushir Tantaui, en el este de la capital. Las autoridades decretaron tres días de duelo nacional a partir del miércoles.

En el cementerio donde tiene que ser enterrado, en el este de El Cairo, periodistas de la AFP vieron el martes varios vehículos militares aparcados cerca de la tumba familiar. También había policía en civil patrullando en el sector.

- Problemas con la justicia -

Los homenajes al exmandatario se han multiplicado en las redes sociales, incluso entre sus detractores.

Mohamed el Baradei, premio Nobel y figura destacada de la oposición liberal a Mubarak, también expresó su pésame a la familia.

Ayman Nur, opositor en el exilio en Turquía y excandidato a las presidenciales de 2012, declaró en un tuit de condolencias que "perdonaba" al expresidente Mubarak.

Hubo también reacciones negativas, sobre todo entre los militantes anti-Mubarak.

"Vivió como un criminal y un tirano y murió como un criminal y un ladrón", lanzó Racha Azab, una periodista y opositora de izquierda, figura destacada de la revolución, cuya represión dejó al menos 850 muertos.

El excomandante en jefe, que lideró durante 30 años un régimen marcado por los abusos policiales y la corrupción, fue el primer presidente del país en ser procesado, aunque le absolvieron de la mayoría de cargos que pesaban contra él.

Sus problemas con la justicia se vieron eclipsados por la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes en 2012 y por la destitución, en 2013, del presidente Mohamed Mursi por el general Abdel Fatah al Sisi, que se convirtió en presidente un año después.

Con el paso de los años, la aversión de los egipcios por el expresidente fue mudando en una suerte de indiferencia mezclada con nostalgia, pues muchos ven en su mandato un periodo de estabilidad que ahora añoran.

Su defensa contra viento y marea de los acuerdos de paz de 1979 con Israel y su fama de "moderado" dentro del mundo árabe, le granjeó amigos en Occidente, sobre todo Estados Unidos, firme aliado de Egipto desde entonces.

Israel fue uno de los primeros países que reaccionó el martes al deceso de Mubarak, con su primer ministro, Benjamin Netanyahu, alabando a un "amigo personal, un líder que condujo a su pueblo a la paz y la seguridad, a la paz con Israel".

Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abas, elogió su compromiso con la "libertad y la independencia" del pueblo palestino. El Egipto de Mubarak jugó un papel de mediador de primer orden en los momentos de máxima tensión entre palestinos e israelíes.

La apertura económica adoptada durante los últimos años de su mandato propició el crecimiento del país, pero también un aumento de las desigualdades, del descontento social y de la corrupción.

- "Conciencia tranquila" -

Pero, aunque demostró ser un adversario firme contra los yihadistas de Al Qaida, Mubarak no logró frenar el auge de los Hermanos Musulmanes.

Fue el jefe de Estado egipcio con más años en el poder desde la abolición de la monarquía en 1953 y mantuvo el estado de emergencia durante todo su mandato.

Salió indemne de varios intentos de asesinato, incluido uno en Adís Abeba en 1995, cuando unos asaltantes le cortaron el paso a su comitiva y dispararon contra su vehículo, blindado, que habían llevado expresamente desde El Cairo.

"Mi vida se va acercando a su fin, gracias a Dios tengo la conciencia tranquila y estoy contento de haber pasado [mi vida] defendiendo Egipto", declaró Mubarak durante uno de sus juicios.

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