El presidente saliente de Mozambique, Filipe Nyusi, ganó las elecciones del 15 de octubre con alrededor del 73% de los sufragios, contra 22% de su principal opositor, Ossufo Momade, anunció este domingo la Comisión electoral del país africano.

"Para estas elecciones, el Frelimo [Frente de Liberación de Mozambique] trabajó duro y nuestro candidato, Filipe Nyusi, trabajo mucho para obtener estos resultados", declaró Veronima Macamo, afiliada al Frelimo, partido gobernante, a la AFP.

"A todos los mozambiqueños les gusta él como presidente", añadió.

El Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo), de Nyusi, se encuentra en el poder desde hace 44 años, mientras que la Resistencia Nacional de Mozambique (Renamo), liderada por Momade, es la principal fuerza opositora.

Tras una consulta que se desarrolló sin incidentes, pero en un contexto de vivas tensiones, la oposición denunció fraudes, acusó al gobierno de haber recurrido al uso de la violencia e intimidaciones y pidió la celebración de nuevas elecciones.

Las principales misiones de observadores internacionales también manifestaron grandes dudas en cuanto a la transparencia del escrutinio.

El Instituto Electoral para una Democracia Sostenible en África (EISA, por sus siglas en inglés) afirmó que lamentaba que no se hubieran reportado las irregularidades ocurridas durante el registro de votantes antes de los comicios.

La campaña electoral fue una de las más violentas de la historia del país, con al menos 10 personas muertas en los días que precedieron a la consulta, según una misión de observación local.

Un destacado observador electoral, sospechoso de trabajar para una unidad especial de la policía, fue asesinado, así como la líder de la Liga Renamo de Mujeres, cuyo cuerpo fue hallado junto al de su marido en la provincia de Tete (oeste).

En cambio, observadores de la Comunidad de Desarrollo del Sur de África (SADC, por sus siglas en inglés) aprobaron las elecciones y afirmaron que el periodo preelectoral y las fases de votación habían sido "generalmente pacíficas" y que se produjeron "ordenadamente".

Pese a las numerosas quejas de los partidos de la oposición, la SADC apoyó el desarrollo de las elecciones de Malaui, Zimbabue y Botsuana en los últimos meses, declarando que habían sido libres y justas.

El gobierno está debilitado desde 2016 por una crisis financiera causada por el escándalo de la "deuda oculta", un préstamo secreto de 2.000 millones de dólares.

En las elecciones locales del año pasado, el Frelimo obtuvo el peor resultado de su historia, con el 51,8% de los votos a nivel nacional.

Además, desde hace dos años, se enfrenta a una insurrección islamista que causó cientos de muertos en la provincia de Cabo Delgado (norte) y podría retrasar la explotación de reservas submarinas de gas.

La inseguridad reinante obligó a la Comisión electoral a anular los comicios en diez colegios de votación, de los aproximadamente 20.000 distribuidos en todo el país.

Frelimo y Renamo, que se enfrentaron en una brutal guerra civil entre 1975 y 1992, que se cobró casi un millón de vidas, firmaron un acuerdo de paz en agosto con el objetivo de pasar página y dejar atrás décadas de conflicto.

Estas tensas elecciones eran una prueba clave para el acuerdo de paz, tras una campaña salpicada de violencia.

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