Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Varios soldados buscan militantes islamistas en un barrio de Marawi, en el sur de la isla filipina de Mindanao, el 26 de mayo de 2017

(afp_tickers)

Las autoridades filipinas afirmaron este viernes que hay extranjeros entre los islamistas afines al grupo yihadista Estado Islámico (EI) que combaten a las fuerzas de seguridad en el sur de Filipinas, donde el balance en cuatro días de enfrentamientos ha ascendido a 46 muertos.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, decretó la ley marcial en toda la región de Mindanao, unas horas después de que los islamistas comenzasen a sembrar el caos en la localidad de Marawi, el martes.

"Lo que sucede en Mindanao ya no es una rebelión de ciudadanos filipinos. Se ha transformado en una invasión de combatientes extranjeros", declaró Jose Calida, procurador general del Gobierno.

Según Calida, hay malasios, indonesios, singapurenses y "otros yihadistas extranjeros" participando en los enfrentamientos en Marawi, una de las mayores ciudades musulmanas de este país de mayoría católica.

Calida habló en Davao, una gran ciudad de Mindanao, región que se extiende sobre un tercio meridional del territorio filipino. El procurador general afirmó que los extranjeros respondieron a un "llamado" lanzado por el grupo EI para que vayan a Mindanao y funden una "wilayat" (provincia) del "califato".

El general Restituto Padilla, portavoz de las Fuerzas Armadas filipinas, declaró que seis extranjeros murieron en los enfrentamientos, entre ellos malasios e indonesios.

Según un balance entregado por el portavoz, 11 soldados, dos policías y 31 yihadistas murieron en los combates. Las Fuerzas Armadas bombardearon edificios en los que estaban atrincherados los yihadistas.

Dos civiles murieron en un hospital ocupado el martes por los yihadistas. Las Fuerzas Armadas abrieron una investigación sobre la base de informaciones de la prensa, según las cuales nueve civiles fueron asesinados en un retén desplegado por los islamistas.

Los combates de Marawi estallaron tras un ataque de las fuerzas de seguridad contra un supuesto escondite de Isnilon Hapilon, considerado como el jefe del grupo EI en Filipinas.

Estados Unidos considera a Isnilon Hapilon uno de los terroristas más peligrosos del mundo y ofrece cinco millones de dólares por su cabeza. Además, es uno de los dirigentes de Abu Sayyaf, un grupo islamista especializado en los secuestros.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad sufrieron un estrepitoso fracaso. Decenas de combatientes acudieron para frenarlas, antes de sembrar el caos agitando banderas negras del grupo EI.

Las autoridades explican que es muy difícil poner fin a la crisis. Los yihadistas están atrincherados en viviendas residenciales, colocaron bombas caseras en las calles y tomaron a los católicos como rehenes.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP