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Un soldado francés cerca de una bandera de su país en Bangui, en la República Centroafricana, el 28 de marzo de 2013

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La fiscalía de París pidió el sobreseimiento en el caso de los soldados franceses acusados de violaciones a menores en República Centroafricana entre 2013 y 2014, durante la operación Sangaris, informaron a la AFP este martes fuentes coincidentes.

Los jueces de instrucción del caso deben ahora abrir un proceso o confirmar ese sobreseimiento. Esta última hipótesis es la más probable puesto que no se ha inculpado a ningún militar.

Las acusaciones dañaron seriamente la reputación del ejército francés, que acudió República Centroafricana con la misión de restaurar la seguridad tras meses de violencia entre rebeldes musulmanes, los Seleka, y milicianos cristianos, los anti-Balaka.

Para la fiscalía "no se puede afirmar tras la investigación que no se cometiera ningún abuso sexual contra esos menores" pero "la variación de los testimonios no permite establecer como probados los hechos para incriminar a los soldados que fueron interrogados" indicó a la AFP una fuente cercana al caso.

El asunto estalló a finales de abril de 2015 cuando el diario británico The Guardian reveló una nota interna de la ONU con los testimonios de seis niños, de 9 a 13 años, que denunciaban abusos sexuales cometidos por los militares en el campo de desplazados del aeropuerto M'Poko de Bangui, a cambio de raciones de víveres, entre diciembre de 2013 y junio de 2014.

La fiscalía abrió en julio de 2014 una investigación preliminar, pero su existencia permaneció en secreto, y tanto las autoridades francesas como la ONU fueron acusadas de silenciar el escándalo.

- Declaraciones de los niños -

En sus primeros testimonios, los niños dieron detalles como apodos o características físicas de los militares, que permitieron fijar en 14 el número de presuntos agresores.

En 2015 y 2016, los jueces viajaron a Bangui para volver a interrogar a las supuestas víctimas. En las declaraciones de los niños, realizadas mucho tiempo después de los hechos, aparecieron contradicciones.

Uno de ellos dijo reconocer a su agresor en unas fotos, pero el hombre al que señaló no era un militar. Otro confesó haber mentido. Uno dijo haber leído el nombre del soldado en su uniforme, pero una prueba demostró que no sabía reconocer la palabra "mamá", contó una fuente cercana a la investigación.

La asociación Ecpat, que lucha contra la explotación sexual de los niños y es acusación popular en el caso, pidió la intervención de un experto para garantizar que las declaraciones de los niños se registraron debidamente y que las contradicciones en sus relatos no son fruto de su traumatismo.

"La fiscalía ni siquiera ha esperado que los jueces se pronuncien sobre esta petición", lamentó el abogado de la asociación, Emmanuel Daoud. "Es una falta de consideración hacia las partes civiles y alimenta la sospecha de que quiere acabar cuanto antes con este tema".

La funcionaria de la ONU que recogió los primeros testimonios de los niños aseguró a los investigadores que estaba convencida de la sinceridad de las presuntas víctimas.

Seis militares designados como posibles agresores fueron identificados e interrogados.

Algunos afirmaron haber dado raciones alimentarias a los niños, pero negaron cualquier abuso sexual. Las escuchas telefónicas realizadas por los investigadores no aportaron ninguna prueba sobre su culpabilidad.

En el teléfono de uno de ellos se encontraron decenas de vídeos pornográficos, incluidos ocho con contenidos de pornografía infantil, un número de archivos demasiado bajo para considerar a la persona como pedófila, según una fuente cercana a la investigación.

La justicia francesa tiene abierta otra investigación contra soldados franceses de la Operación Sangaris por hechos similares ocurridos entre 2013 y 2015 en el este del país africano.

AFP