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Un voluntario kurdo sirve comida en un campo de refugiados en Suruc en Turquía el 12 de noviembre de 2014

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Dieciséis horas sin interrupción: una ONG hace funcionar a pleno rendimiento un inmenso complejo en el sur turco para alimentar a los miles de desplazados sirios bloqueados al otro lado de la frontera.

En las cocinas de la ONG turca IHH, construidas cerca de Kilis, decenas de marmitas de dos metros de diámetro, tan pesadas cuando están llenas que hay que transportarlas a cuatro manos, son utilizadas para preparar 25.000 raciones diarias.

Las ollas cubiertas con plástico transparente - con guisos, platos de arroz o de pasta -, son cargadas todas las mañanas en remolques, con destino al puesto fronterizo más próximo.

A la vez, las máquinas industriales con las que trabajan 25 personas producen cada día 100.000 panes tradicionales sirios, gracias a una tecnología alemana puntera.

El director, Abdulsalam al Sharif, manda sobre 365 empleados, en su gran mayoría hombres, y gestiona las nuevas instalaciones acabadas hace cuatro meses. En la entrada, los guardias de seguridad privados pasan por el detector de metales los bolsos de los visitantes.

"Nos concentramos en las necesidades de los refugiados en el interior de Siria", explica a la AFP Sharif. "El gobierno ya se encarga de quienes están en Turquía. En total, del otro lado, cerca de Kilis, hay más de 110.000 desplazados - de los que entre 30.000 y 35.000 acaban de llegar -, y están repartidos en ocho campos".

"Su número fluctúa sin cese", afirma Sharif. "Algunos logran entrar ilegalmente en Turquía, otros se van a casa de amigos o familiares y otros vuelven a su casa si la situación se calma".

En el almacén, amplio como un terreno de fútbol, se apilan miles de toneladas de harina, colchones, mantas, conservas, sacos de arroz y cajas de aceite y alimentos a base de fécula.

- Falta de tiendas -

Sharif muestra además decenas de sofás, sillones, muebles y cocinas donadas por la población turca. Aunque no sirven de mucho, se guardan para los refugiados instalados en tiendas.

"Lo que necesitamos ahora son tiendas de campaña", afirma. "Con la última ola de llegadas por los bombardeos rusos, ya no tenemos. Instalamos más de 3.000, de ellas 81 grandes, con capacidad para 50 personas. Hemos hecho un llamamiento a los donantes".

Fundada en 1992 para ayudar a los musulmanes bosnios durante las guerras de Yugoslavia, la Fundación para la Ayuda Humanitaria (IHH) es una importante ONG islámica cercana al gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y financiada por los países del Golfo, en particular Catar.

Acusada en ocasiones de connivencia con grupos islamistas radicales, esta ONG fue la que fletó en mayo de 2010 el barco "Mavi Marmara", que trató de romper el bloqueo marítimo de la Franja de Gaza y fue asaltado por la marina israelí, con un saldo de diez muertos a bordo.

La casi totalidad de los empleados del centro de Kilis son refugiados sirios, asalariados. "Las reglas del gobierno turco son estrictas: debemos dar todos los días los nombres de quienes entran en Siria. Sus pasaportes son sellados cada vez y verificados por cuestiones de seguridad", asegura el director.

Sharif explica con una sonrisa la historia de un ganadero de los alrededores que vino a dar tres vacas, transformadas en guisos, o la de una adolescente vestida humildemente que ofreció su único bien, un fino anillo de oro.

"El ser humano puede ser magnífico. Si hago un llamamiento, en una hora tengo a un centenar de voluntarios en este patio. Pero también puede ser terrible: en un segundo, puede soltar bombas y reducirlo todo a cenizas", afirma.

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AFP