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Ramush Haradinaj (I), líder de la coalición de los "guerreros" y Kadri Veseli, líder del Partido Democrático de Kosovo, celebran tras las elecciones parlamentarias en ese país el 11 de junio de 2017

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Las elecciones legislativas de este domingo podrían augurar un periodo de incertidumbre en Kosovo, donde la vieja guardia de los "guerrilleros" parecía en cabeza pero no tenía asegurada una mayoría sólida ante los partidos que piden un "cambio".

Poco después de las 21H00 GMT y con el 90% de los votos escrutados, la ONG independiente Democracy in Action anunció que la "coalición de los guerreros", reunida detrás del Partido Democrático de Kosovo (PDK) del presidente Hashim Thaçi, obtenía un 33,1% de los votos.

Los otros dos partidos principales, Vetevendosje (izquierda nacionalista) y la Liga Democrática de Kosovo (LDK, centroderecha) le seguían con 26,6% y 25,3%, respectivamente.

"Hacemos un llamado a los partidos a que no celebren demasiado pronto", advirtió Ismet Kryeziu de "Democracy in Action" cuando empezaban a dibujarse escenarios en la capital, Pristina.

Pero el líder de la coalición de los "guerreros", Ramush Haradinaj, se felicitó de una "victoria convincente" y anunció que se emplearía en formar un gobierno.

El reparto de escaños no debería anunciarse hasta el lunes, si acaso. Pero Haradinaj está lejos de alcanzar los 51 escaños (de 120) que con el apoyo de los 10 diputados de las minorías no serbias (roms, bosnios, turcos,...) le permitirían formar gobierno. Los entre 100.000 y 150.000 serbios eligen también 10 diputados.

- Acusaciones de alto riesgo -

Estos resultados anuncian delicadas negociaciones que podrían resultar en una mayoría frágil cuando Kosovo enfrenta numerosos desafíos: una situación económica catastrófica que empuja a muchos de sus jóvenes al éxodo y unas relaciones muy tensas con Serbia, que sigue sin reconocer la independencia proclamada en 2008 por su antigua provincia albanesa.

También deberá lidiar con la posible imputación de algunos dirigentes del país balcánico en las nuevas cortes especiales encargadas de juzgar los crímenes de guerra cometidos por el Ejército de Liberación de Kosovo(UCK). Entre los nombres regularmente citados figura el del presidente Hashim Thaçi, en el cargo desde 2006.

Cuando se lleven a cabo las primeras detenciones, predecía antes de los comicios el Centro Europeo para Asuntos de las Minorías (ECMI), habrá un "verdadero riesgo de inestabilidad" y de derribo del gobierno.

La última guerra étnica en la ex-Yugoslavia, el conflicto entre los independentistas albaneses y las fuerzas serbias, dejó 13.000 muertos entre 1998 y 1999, incluidos 10.000 albanokosovares.

El PDK y sus aliados podrían estar a la merced de un acuerdo de gobierno entre la LDK y Vetevendosje. Pero estos partidos solo parecen compartir su oposición a los "guerreros", y tienen posiciones muy diferentes sobre el diálogo con Serbia.

El candidato de la LDK, Avdullah Hoti, quiere continuarlo, mientras que el carismático líder de Vetevendosje, Albin Kurti, se opone al acuerdo de normalización alcanzado en 2013 con Belgrado.

En este punto parece mucho más cercano al exrebelde Ramush Haradinaj, alias "Rambo", considerado un criminal de guerra por Serbia, a la que tilda de "enemiga".

- Guerra contra la corrupción -

El Vetevendosje (Autodeterminación), un partido que promueve la acción callejera y cuyos diputados lanzaban gases lacrimógenos en el parlamento para oponerse a la adopción de una ley que les disgustaba, duplica su resultado de 2014.

Su discurso, que mezcla temas económicos de izquierda, lucha contra la corrupción y retórica nacionalista, parece haber respondido al hartazgo de una parte del electorado de este país de 1,8 millones de habitantes y con una tasa de desempleo que ronda el 30%.

Ekrem Haziri, un jubilado de 66 años, espera que estos comicios abran un nuevo capítulo: "Ha llegado la hora de cesar el desvío de dinero de los contribuyentes".

"Después de 17 años en el poder", las instituciones "se caracterizan ahora por el crimen, la corrupción y el nepotismo", acusó en un informe el centro esloveno de reflexión especializado en los Balcanes IFIMES.

Si no se soluciona el problema, los kosovares "esperarán en vano la abolición del régimen de visados para los estados de la Unión Europea", predijo IFIMES.

Un tema crucial en un país donde uno de cada dos habitantes tiene menos de 30 años y muchos sueñan con seguir el camino del exilio que ya emprendieron 400.000 de sus compatriotas.

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